La guerra verde y los bombarderos de semillas

ImagenDos de los principales problemas actuales en México y en gran parte del mundo son, por una lado, la escasez de recursos alimenticios y, por el otro, la constante urbanización que está devorando a un ritmo alarmante las escasas áreas naturales que aun se conservan. Ambas cuestiones están relacionadas estrechamente entre si: la disminución de las zonas verdes y de cultivos a manos de la creciente mancha urbana disminuye las dimensiones de las cosechas y hace que muchos agricultores abandonen el campo en busca de trabajo y una vida citadina.

En esta guerra constante entre la naturaleza y el progreso, varios hombres y mujeres han formado guerrillas verdes en contra del crecimiento desmedido de la ciudades, atacando clandestinamente y usando como arma principal un tipo de bomba no letal, pero bastante efectiva: las bombas de semillas.

Las bombas consisten en semillas envueltas en una pelota de arcilla y composta, no mayores que una bola de billar o de tenis. El objetivo es que sean pequeñas, económicas, prácticas y fáciles de cargar y lanzar. Una vez que tienen su armas preparadas, los jardineros guerrilleros simplemente se dedican a arrojarlas por toda la ciudad, con la esperanza de que alguna caiga en un lugar apropiado para que detonen, germinando en varios puntos al azar y así se formen manchones verdes dentro del territorio enemigo.

La arcilla y la composta de que están formadas evitan la deshidratación por una posible exposición prolongada al sol y proporcionan la protección necesaria frente a organismos como aves e insectos. Al mismo tiempo son el sustrato necesario para que se produzca la germinación. Mientras el ambiente esté seco, la arcilla se mantendrá dura; pero cuando comiencen las lluvias, la arcilla empezará a retener agua y, con ayuda del humus que le proporcionará nutrientes, las semillas pueden iniciar su desarrollo.

El poder de los bombarderos de semillas radica en el número. Mientras haya cada vez más personas arrojando docenas de bombas en distintas áreas, aumenta la probabilidad de que alguna germine. Las bombas deben tener consistencia dura antes de ser arrojadas al sustrato, y forma redonda para que puedan absorber este lloviendo agua en cualquier posición en la que caigan.

Las bombas de semillas fueron ideadas a inicios del siglo XX por el agricultor y maestro japonés Masanobu Fukuoka. Fukuoka observó el comportamiento ambiental y natural de semillas envueltas en bolas de arcilla, que fueron utilizadas para el cultivo del trébol blanco (Trifolium repens). y descubrió que las bombas de semillas (Tsuchi Dango como las llamaba) evitaban el trabajo de arar la tierra y usar espantapájaros. El bombardeo de semillas, según Fukuoka, es más eficiente que los métodos tradicionales de reforestación ya que presenta aproximadamente un 2% de éxitos de germinación frente al 0,2% de otros sistemas. Este porcentaje puede aumentarse si se emplean semillas resistentes y capaces de germinar en condiciones adversas.

Esta actividad puede ser difundida a través de pequeños talleres con personas pertenecientes a las localidades donde se piensan lanzar éstas bombas de semillas, para así poder despertar el interés de las personas. Se convierten así en “articultores urbanos” que no sólo mejorarán el aspecto de espacios públicos abandonados (como plazas, terrenos baldíos, canteras, etc.) sino que también pueden llegar a abastecerse de los productos de estas semillas, ya sean flores e incluso algunos frutos.

Siendo esta una actividad de reciente aparición, tiene mucho potencial, por lo que se debe poner especial atención a su correcto empleo. Por lo cual, llevarlo a cabo, debe conocerse a detalle el funcionamiento de la bomba, así como el tipo de semillas que se usarán dependiendo la región, ya que lo mejor es usar plantas autóctonas para no afectar la diversidad propia del lugar.

Esta guerrilla ecológica, no solo tiene como finalidad hacer crecer plantas, sino que esto contribuye a tener mejores espacios para la sociedad, las áreas verdes resultantes pueden brindar lugares de relajación, de convivencia, además de que contribuye al medio y a la recuperación de este.

 

Agradecimientos especiales a Estephanny Lima Méndez y Karina Segundo Martínez por toda la información proporcionada para la creación de esta entrada.

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De tortugas marinas

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  • Se conocen  8 especies y 5 géneros de tortugas marinas, pertenecientes a solo 2 familias
  • Dentro de la familia Chelonidae se encuentran la tortuga verde, la tortuga prieta, la tortuga de carey, la cahuama, la tortuga golfina, la tortuga lora y la tortuga kikila. Las aletas de estas tortugas presentan aún uñas reminicentes de su pasado como patas caminadoras y sirven a los machos para aferrar a la hembra durante el apareamiento.
  • La única representante viva de la familia Dermochelidae es la tortuga laúd. Esta tortuga tiene adaptaciones mas visibles a la vida marina que el resto de las tortugas. No presenta escamas, y el caparazón es recorrido del frente hacia atrás por 5 crestas o ‘quillas’, además de carecer completamente de uñas en las aletas. Es la tortuga que mas facilmente se adapta a mar abierto y aguas frías. Es la más grande de todas, llegando a medir casi 2 metros de longitud.
  • De las 8 especies de tortugas, 7 anidan en costas mexicanas, con excepción de la tortuga kikila.
  • A diferencia de muchas tortugas terrestres, las tortugas marinas no pueden retraer su cabeza y extremidades dentro del caparazón, debido sus adaptaciones a la vida marina. Algunas de ellas tienen la cabeza reforzada con escamas gruesas, lo que les brinda cierta protección.
  • Las tortugas provienen de reptiles ancestrales conocidos como cotylosaurios. Presuntamente un grupo de estos reptiles primitivos comenzó a almacenar material oseo en la piel, lo que más tarde llevó a la fusión de costillas y vertebras y la formación de una cámara que encerraba y protegía las viseras. 
  • Las primeras tortugas aparecieron en el periodo triasico, hace casi 200 millones de años.
  • El apareamiento de las tortugas marinas puede durar desde 2 días hasta varias semanas.
  • Algunas hembras fecundadas llegan a hacer incursiones exploratorias para encontrar el mejor lugar para anidar antes de animarse a volver para poner sus huevos.
  • Las tortugas tienen depredadores toda su vida. Los huevos y los estadios juveniles en tierra suelen ser atacados por artrópodos (cangrejos y hormigas principalmente), aves y varios mamíferos como mapaches y perros. Una vez de regreso en el mar, son atacados por tiburones, peces en general, orcas, e incluso tigres y leopardos.
  • La comercialización de tortugas se incrementó considerablemente desde el final de la segunda guerra mundial. Se les caza principalmente por su piel, caparazones, el aceite de sus hígados. También suele traficarse con sus huevos.

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Nuestros Fieles Compañeros

Oh si, nuestros fieles compañeros, esos animales que nunca nos han abandonado, que dependen de nosotros, que a lo largo de nuestra vida y de la historia de la humanidad han estado siempre con nosotros, desde mucho antes de que pudiéramos ser considerados como Homo sapiens… -Espera, ¿antes de ser considerados Homo sapiens? ¿No hablábamos de los perros?- Pues resulta que no, los perros sólo han estado con nosotros, según hallazgos fósiles en el 2008, desde hace aproximadamente desde hace 31,700 años.

Hablamos de un minúsculo animal, que ha pasado desapercibido por muchos, pero que sin embargo, ha estado asociado a la especie humana y a sus antepasados desde hace muchísimos millones de años. Nos referimos sin duda alguna al ácaro Demodex folliculorum (Fig. 1), conocido también como ácaro del folículo piloso.

Fig. 1. Anatomía externa de D. folliculorum

Pero… ¿Quién es este pequeño compañero?

Es un ácaro parásito, perteneciente a la familia Demodicidae, de un tamaño menor a 0.4 mm de largo y de aspecto vermiforme (o séase, en forma de gusano)  que vive en nuestros folículos pilosos (Fig. 2), alimentándose de material secretado por nuestras glándulas sebáceas y células muertas. Presentan cuatro pares de patas cortas y anchas que terminan en un par de uñas. Sus quelíceros son como pequeños cuchillos que cortan las células epiteliales del folículo o células de las glándulas sebáceas para alimentarse de su contenido con ayuda de unas enzimas que se

Folículo donde se ve la parte trasera de varios D. folliculorum

Figura 2. Micrografía por microscopía electrónica de un folículo donde se ve la parte trasera de varios D. folliculorum

encuentran en su saliva. La abertura genital de la hembra se encuentra en la zona ventral, abajo del cuarto par de patas, pero el pene del macho se encuentra sobre la zona dorsal y dirigido hacia adelante, así que cuando un par de ácaros copulan el vientre de la hembra tiene que quedar sobre el dorso del macho.

A pesar de ser considerado un parásito, pues el obtiene de nosotros alimento y resguardo mientras que nosotros no recibimos ni las gracias, ha estado tanto tiempo asociado a nosotros que ya no presenta más una molestia para nosotros, a menos de que haya una sobrepoblación de estos ácaros, se presente una infección bacteriana que complique el asunto o se hospede en los párpados, donde puede causar inflamación, conjuntivitis o algún otra enfermedad.

¿Todos tenemos D. folliculorum viviendo a nuestras expensas?

Al parecer sí, existen varias estimaciones de la cantidad de humanos que contienen este parásito, yendo desde el 50% de la población mundial hasta extenderse por completo. Se ha estimado que hay una incidencia del 20% de adolescentes que presentan este parásito y un 100% en adultos y se ha visto que hay una mayor incidencia en personas de piel grasosa más que en personas con la piel reseca. Se ha visto que también se alojan en los pezones y se ha postulado la posible transmisión de nuestros fieles compañeros a los bebés durante la lactancia, a pocos días de ver la luz, sin embargo el medio de transmisión más fácil y famoso es el que se causa por contacto físico, cada que nos damos un beso en el cachete, o hay contacto entre la piel facial de dos personas. De una u otra forma, muy probablemente es que nunca estemos solos, y siempre tengamos la compañía de este pequeño y siempre fiel amiguito (Fig. 3).

D. folliculorum

Figura 3. Micrografía por microscopía electrónica denuestro fiel amiguito, D. folliculorum

Y a pesar de ser parásitos… ¿Nos ayudan o benefician de alguna manera?

Como había mencionado antes, a pesar de ser parásitos nuestros, no generan ninguna conducta destructiva o degenerativa  a nuestras personas, a menos de que incrementen en número o se complique la situación por una bacteria. Sin embargo, se ha visto que estimulan la actividad de las glándulas sebáceas favoreciendo la constitución grasosa de la piel y en personas mayores, retardan la formación de arrugas, que en personas de piel reseca, aparecen de manera más rápida.

Así que ya saben, si alguna vez se sienten solos y que ni su perro los quiere, recuerden que siempre tendrán muchísimos amigos muy unidos a ustedes, que aunque no puedan verlos, siempre estaránahí, pase lo que pase; o si quieren evitar esas molestas arrugas, o tener un cutis menos reseco intenten conseguir más de estos peculiares compañeros que por un poco de comida y hospedaje, no se verán negados a ayudarte.

 

Índice de imágenes (por orden de aparición):

– http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b8/PSM_V14_D529_Demodex_folliculorum_45%C2%B0.jpg

– http://blogueiros.axena.org/wp-content/uploads/2011/05/base-de-pelo-con-demodex-folliculorum.jpg#.UFTfXo3iY0g

– http://2.bp.blogspot.com/-eo9sTZed0Kk/T158ijLHdOI/AAAAAAAAAFI/cygEPZ5bB8Q/s1600/demodex_folliculorum.jpg#.UFTfXo3iY0g