La guerra verde y los bombarderos de semillas

ImagenDos de los principales problemas actuales en México y en gran parte del mundo son, por una lado, la escasez de recursos alimenticios y, por el otro, la constante urbanización que está devorando a un ritmo alarmante las escasas áreas naturales que aun se conservan. Ambas cuestiones están relacionadas estrechamente entre si: la disminución de las zonas verdes y de cultivos a manos de la creciente mancha urbana disminuye las dimensiones de las cosechas y hace que muchos agricultores abandonen el campo en busca de trabajo y una vida citadina.

En esta guerra constante entre la naturaleza y el progreso, varios hombres y mujeres han formado guerrillas verdes en contra del crecimiento desmedido de la ciudades, atacando clandestinamente y usando como arma principal un tipo de bomba no letal, pero bastante efectiva: las bombas de semillas.

Las bombas consisten en semillas envueltas en una pelota de arcilla y composta, no mayores que una bola de billar o de tenis. El objetivo es que sean pequeñas, económicas, prácticas y fáciles de cargar y lanzar. Una vez que tienen su armas preparadas, los jardineros guerrilleros simplemente se dedican a arrojarlas por toda la ciudad, con la esperanza de que alguna caiga en un lugar apropiado para que detonen, germinando en varios puntos al azar y así se formen manchones verdes dentro del territorio enemigo.

La arcilla y la composta de que están formadas evitan la deshidratación por una posible exposición prolongada al sol y proporcionan la protección necesaria frente a organismos como aves e insectos. Al mismo tiempo son el sustrato necesario para que se produzca la germinación. Mientras el ambiente esté seco, la arcilla se mantendrá dura; pero cuando comiencen las lluvias, la arcilla empezará a retener agua y, con ayuda del humus que le proporcionará nutrientes, las semillas pueden iniciar su desarrollo.

El poder de los bombarderos de semillas radica en el número. Mientras haya cada vez más personas arrojando docenas de bombas en distintas áreas, aumenta la probabilidad de que alguna germine. Las bombas deben tener consistencia dura antes de ser arrojadas al sustrato, y forma redonda para que puedan absorber este lloviendo agua en cualquier posición en la que caigan.

Las bombas de semillas fueron ideadas a inicios del siglo XX por el agricultor y maestro japonés Masanobu Fukuoka. Fukuoka observó el comportamiento ambiental y natural de semillas envueltas en bolas de arcilla, que fueron utilizadas para el cultivo del trébol blanco (Trifolium repens). y descubrió que las bombas de semillas (Tsuchi Dango como las llamaba) evitaban el trabajo de arar la tierra y usar espantapájaros. El bombardeo de semillas, según Fukuoka, es más eficiente que los métodos tradicionales de reforestación ya que presenta aproximadamente un 2% de éxitos de germinación frente al 0,2% de otros sistemas. Este porcentaje puede aumentarse si se emplean semillas resistentes y capaces de germinar en condiciones adversas.

Esta actividad puede ser difundida a través de pequeños talleres con personas pertenecientes a las localidades donde se piensan lanzar éstas bombas de semillas, para así poder despertar el interés de las personas. Se convierten así en “articultores urbanos” que no sólo mejorarán el aspecto de espacios públicos abandonados (como plazas, terrenos baldíos, canteras, etc.) sino que también pueden llegar a abastecerse de los productos de estas semillas, ya sean flores e incluso algunos frutos.

Siendo esta una actividad de reciente aparición, tiene mucho potencial, por lo que se debe poner especial atención a su correcto empleo. Por lo cual, llevarlo a cabo, debe conocerse a detalle el funcionamiento de la bomba, así como el tipo de semillas que se usarán dependiendo la región, ya que lo mejor es usar plantas autóctonas para no afectar la diversidad propia del lugar.

Esta guerrilla ecológica, no solo tiene como finalidad hacer crecer plantas, sino que esto contribuye a tener mejores espacios para la sociedad, las áreas verdes resultantes pueden brindar lugares de relajación, de convivencia, además de que contribuye al medio y a la recuperación de este.

 

Agradecimientos especiales a Estephanny Lima Méndez y Karina Segundo Martínez por toda la información proporcionada para la creación de esta entrada.

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La humanidad vs. la selección natural

Han pasado más de 150 años desde la publicación de El Origen de las Especies. Desde entonces, las teorías evolutivas de Darwin y Wallace se han visto enriquecidas por los aportes de docenas de investigadores como genetistas, paleontólogos, fisiólogos, químicos, etc., pero sus elementos más empíricos fueron establecidos casi desde sus orígenes.

Antes de contarle al mundo su teoría de la selección natural, Darwin dedicó los primeros capítulos de ‘el Origen’ a explicar otro fenómeno adaptativo: la variación de los organismos en estado doméstico. Recordemos que Darwin argumentaba que eran las condiciones del medio las que determinaban si X organismo con X carga fenotípica era adecuado para subsistir  lo suficiente en ese medio en particular para procrear descendencia. En otras palabras, un ambiente árido presenta por si mismo toda clase de dificultades para un organismo que requiere de condiciones muy específicas o de una gran cantidad de recursos para subsistir. Los animales grandes, con piel oscura o sin protección a la desecación o a la constante radiación solar y sin mecanismos para disipar el exceso de calor, por ejemplo, tendrán muchas más dificultades simplemente para sobrevivir a las condiciones de ese medio, ya no digamos para competir por recursos con otros organismos morfológica y fisiológicamente mejor preparados.

Estos organismos mejor preparados tendrían mayores facilidades para obtener los recursos que necesitan (alimento, agua, refugio), y por consiguiente, tienen mayores posibilidades de conseguir una pareja y tener descendientes. Con el paso de las generaciones, los organismos con las características más adecuadas para ese ambiente habrán sobrevivido. Así, la ‘naturaleza’, mediante este proceso ‘selecciona’ a los individuos mejor preparados y les permite sobrevivir.

Pero hay excepciones a esta regla. Si hay un animal especializado en violar las leyes naturales, ese es el humano. La humanidad a logrado volar, sumergirse a grandes profundidades, llegar y sobrevivir al espacio, modificar masivamente su entorno y su microclíma, mover objetos gigantescos, controlar y duplicar fenómenos naturales, transformar su cuerpo y mejorar artificialmente sus habilidades físicas, a pesar de que, genéticamente hablando, no tendría que hacer ninguna de esas cosas. Y esta particularidad se extiende a muchos de los organismos con los cuales convive y de los que obtiene recursos para vivir. El hombre no solo explota una gran cantidad de organismos para obtener sus productos, sino que a adaptado a los organismos en si mismos a sus necesidades y diversos estilos de vida. Esto, más o menos, es la definición de domesticación.

La domesticación se ha dado prácticamente desde la aparición del Homo sapiens en la Tierra. El hombre tomaba una especie silvestre de la que podía obtener algo (alimento, abrigo, protección, etc), la llevaba a su lugar de refugio y se dedicaba a su crianza: la proveía con todo lo que necesitara para sobrevivir y pudiera seguir dándole su(s) producto(s), la reproducía y repetía el proceso con la descendencia. Incluso llegaba el punto en que pudiera tener un exceso de producto, dándole esto la opción de usar ese exceso para razones distintas al consumo propio (moneda de cambio para usar con otros productores, por ejemplo). De esta forma surgió el comercio (cosa que no nos interesa por el momento). Al irse desplazando por el mundo, el hombre llevó sus especies domesticadas con él, al mismo tiempo que domesticaba nuevas en los lugares a los que llegaba. En cada nuevo ambiente el hombre tenía distintas necesidades que no podía satisfacer con un mismo tipo de organismos. Seguía necesitando más o menos los mismos recursos, pero no todas las especies que había domesticado se adecuaban bien a todos los ambientes. Algunas reducían su producción, mientras que otras simplemente no podían sobrevivir. Afortunadamente, existe el fenómeno conocido como mutación.

La mutación es uno mecanismo que promueve la aparición de nuevas variedades de organismos. Características físicas que pueden aparecer al azar de una generación a otra. Si las mutaciones ayudan al organismo a adecuarse mejor al ambiente, ese organismo tendrá una ventaja por sobre otros de su especie, lo que aumentará su probabilidad de reproducirse y transmitir esa característica adquirida a sus descendientes. Si la mutación perjudica al individuo en su desarrollo, le dificulta obtener recursos o lo pone en desventaja frente a otros organismos de su misma especie o de otras, tendrá mayores probabilidades de… bueno, de morirse. Se dice que la selección natural ‘conserva’ las mutaciones benéficas y ‘rechaza’ las perjudiciales.

Así, después de varias generaciones, las especies domesticadas comenzaron a presentar mutaciones evidentes. Los criadores empezaron a cruzar entre si organismos con cierto tipo de mutaciones y a aislarlos reproductivamente del resto del grupo. De esta forma se dio lugar un proceso de especiación que derivó en la aparición de distintas razas o variedades de una misma especie. En estado silvestre, la especiación se puede dar cuando una población de determinada especie se ve fragmentada por algún tipo de barrera natural que las aisla entre si y las confina a zonas distintas con características ambientales diferentes. Si uno de los fragmentos presenta el ‘pool’ genético suficiente (es decir, si cuenta con suficientes individuos como para que esa población pueda seguir reproduciendoce sin caer en la endogamia) y se mantiene separada de el(los) otro(s) fragmento(s), con el paso del tiempo (y de las mutaciones), ambas poblaciones tenderán a seguir ‘rutas evolutivas’ distintas, gracias a la selección natural y a la diferencia de condiciones entre los distintos medios.

Como ya mencionamos, en la naturaleza, los organismos que presentan las mejores características para sobrevivir a un ambiente dado, tendrán mayores posibilidades de lograrlo. Obviamente. Pero en las especies domesticadas, la historia es muy diferente. No es el medio el que decide que mutaciones se conservan y cuales se desechan; es el hombre. Los criadores y agricultores no eligen una u otra sepa o raza de alguna especie por que piensen que vaya a tener mejores posibilidades de supervivencia. Lo hacen por que saben que esa variedad tiene algun tipo de ventaja en su capacidad de producción por sobre las demás. Ya no estamos hablando de selección natural, sino de selección artificilal.

A veces, cuando somos niños y tenemos mascotas, (un pez, un ave, una tortuga, un hamster, etc), tenemos el ímpetu de tomar ese animalito y ‘devolverlo’ a la naturaleza. Lo que no sabemos es que, cuando liberamos a nuestro pez dorado en un rio, prácticamente lo estamos condenando a la muerte. Contrario a lo que muchos creen, la gran mayoría de los peces de ornato que embellecen las peceras de nuestras casas, oficinas o consultorios no provienen de ambientes naturales. Y la razón es muy simple: en la naturaleza no existen los peces dorados. En realidad son el resultado de cruza tras cruza tras cruza de peces con características muy específicas y que los acuacultores buscan conservar y duplicar en sus criaderos: colores vistosos, colas muy adornadas y llamativas, cuerpos pequeños aunque rechonchos para ser suficientemente visibles, comportamiento pasivo, etc.

Pero lo que para los aficionados de los acuarios puede considerarse un pez perfecto, para la naturaleza es todo lo contrario. En un ambiente natural, lleno de competidores y depredadores, el ser muy vistoso y poco aerodinámico es un problema serio. En condiciones silvestres, lo más probable es que la selección natural acabara con esas mutaciones generaciones atrás, en el punto en el que comenzaran a ser perjudiciales para la supervivencia o éxito reproductivo de sus lineas de portadores. La selección natural no solo habría eliminado a nuestro pez dorado antes de siquiera nacer, sino que habría acabado con sus tatarataratarabuelos. Pero esto no ocurre en el caso de la selección artificial. El acuacultor no buscaba que sus peces fueran veloces, ágiles o camuflados; solo quería que fueran bonitos. Y no tendría por que hacerlo. Él cría peces con la intención de que estos permanezcan durante toda su vida en una caja de vidrio alimentados por un humano. En condiciones así, no necesita ninguna de esas cosas. El problema es cuando tenemos la noble intención de liberar a nuestro pez para que ‘vuelva a donde pertenece’.

El perro es el animal domesticado por excelencia. El grado de vinculación del perro doméstico con el humano llega a tal grado que el perro puede llegar a morir si pierde a su dueño. A pesar de que existen gran cantidad de jaurías ‘ferales’ (descendientes de organismos domesticados que viven de forma silvestre y no están bajo el cuidado de ningún humano y comienzan a recuperar sus instintos) en muchos centros urbanos y áreas suburbanas, estos organismos siguen dependiendo en gran medida de lo que producen los humanos. Muy difícilmente podrán colonizar ambientes verdaderamente vírgenes, sin intervención del hombre, encontrar su propio nicho ecológico y lograr competir con otros depredadores similares a ellos, como los lobos.

El problema de las especies domesticadas es que, junto con la domesticación, viene la dependencia. Prácticamente ninguna podría competir en condiciones naturales con sus similares silvestres. En situaciones de gran agitación social como las guerras o las crisis económicas, las personas involucradas ven sus estilos de vida radicalmente cambiados. En condiciones así, la gente busca la forma se subsistir por si misma con los recursos que le quedan a su disposición, olvidando, obviamente, a todos los animales que los han acompañado a lo largo de sus vidas o incluso de las de sus familias. En las migraciones masivas de refugiados rara vez se ve a gente llevando consigo alguna mascota o animal de trabajo. La razón es muy simple: representa una boca más que alimentar en un momento en el que todos los recursos escasean. Todos estos seres vivos que son dejados atrás deben encontrar la forma de sobrevivir sin la ayuda de los seres humanos, lo cual les es casi imposible, pues nacieron y fueron criados específicamente para eso. En biología, a la dependencia entre dos organismos se le conoce como parasitismo. El parasitismo verdadero conlleva que, mientras uno de los organismos puede vivir libremente, el otro depende completamente del primero para sobrevivir. En el caso de nuestras mascotas, animales de trabajo y organismos domesticados en general, muchas personas no tienen necesidad de cuidar de alguno de ellos (existe el comercio, ¿recuerdan?); sin embargo, ellos siempre necesitarán de nosotros para sobrevivir.

Colillas de cigarros en nidos de aves urbanas.

Existe mucho dinero y tiempo invertido en el tratamiento de las colillas de cigarros, principalmente en las ciudades. Ellas tapan coladeras, asfixian aves y tardan cientos de años en biodegradarse; son un complemento más a la decoración de la ciudad. Sin embargo, existen ciertos organismos que han sabido obtener beneficios de estos residuos de algodón en las ciudades. Las aves urbanas.

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¡Tornados de Fuego!

Todo cambió cuando la nación del fuego atacó

Así es, dos de los fenómenos naturales más poderosos en la naturaleza, unidos en uno solo: ¡Tornados de fuego! Son fenómenos espectaculares, raras veces vistos, sumamente peligrosos y muy difíciles de apagar.

Seguramente se estarán preguntando ¿cómo se forman estos tornados? La respuesta no es muy complicada, pero para entenderla primero necesitamos saber un par de cosas sobre el fuego… y un par de cosas sobre los tornados. Veamos. Sigue leyendo

Desarrollo sustentable

El primero al que tras haber cercado un terreno se le ocurrió decir, esto es mío, y encontró personas lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡¡¡Cúántos crímenes, guerras, asesinatos, miserias y horrores no habría ahorrado al género humano quien, arrancando las estacas o rellenando la zanja, hubiera gritado a sus semejantes: guardaos de escuchar a este impostor, estais perdidos si olvidais que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie!!!

Rousseau, 1754

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¿Tiene sentido el cambio de horario?

Todos los años, acostumbramos adelantar el reloj una hora en primavera, y retrasarlo una hora en otoño, pero, ¿para que lo hacemos? ¿de verdad valdrá la pena? ¿realmente trae los beneficios que tanto nos anuncian? Y la respuesta es que depende. Vamos a ver los pros, los contras y un poco de historia sobre esta curiosa “costumbre” que tenemos.

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Una historia de aves, plantas y genocidio

Las islas Molucas o islas de las especias (un archipiélago de Indonesia), es un archipiélago cuyos habitantes han sido sometidos por siglos por Holandeses, Portugueses, Ingleses y demás europeos; ésto debido a su gran diversidad de especies muy valiosas como la nuez moscada y el clavo de olor; claro, todo esto después de violentas guerras y enfrentamientos que pueden buscar en wikipedia. Sigue leyendo

Minería en Wirikuta, un atentado cultural y natural.

Mi nombre es Palmira Cuéllar, estudiante de Geociencias en la UNAM. Mi interés esta enfocado en las relaciones que existen entre los fenómenos meteorológicos y el desarrollo y evolución de nuestro planeta tierra.

Entre mis inquietudes se encuentra una problemática  que con los años se ha vuelto cada vez más dañina; quiero hablar específicamente sobre la minería, la minería que hasta ahora ha sido una actividad necesaria para el desarrollo de la humanidad pero una destrucción del sistema e inestabilidad de este.

Sabemos que México ha sido un país minero por la gran cantidad de minerales que posee, pero a lo largo de su historia muchos otros gobiernos han aprovechado este “privilegio” y se han apoderado de nuestra riqueza mineral, gracias a una mala y deficiente política mexicana.

En este pequeño artículo no trato de dar cifras exactas ni datos realmente científicos,  solo es para tratar de concientizar  de lo que estamos siendo victimas todos los mexicanos. Sigue leyendo

Cascadas de sangre

Cascadas de “sangre” en Antártida.

Esta vez les hablaré de un lugar en Antártica, al lago Bonney. Un día de 1911, un grupo de geólogos se encontró con esta “catarata” roja, cuya coloración en ese momento se atribuyó a algas rojas. Después de un tiempo, se descubrió que los “líquidos rojizos” no eran precisamente algas rojas, sino óxido de Hierro poco soluble. Estos óxidos  se depositan a la superficie helada después de que el ion ferroso presente en el agua salada líquida se oxide al entrar en contacto con el oxígeno atmosférico. Los iones ferrosos que son más solubles provienen del Mioceno, es decir, de hace unos cinco millones de años. El glaciar Taylor no se encuentra congelado en su totalidad, y en su fondo marino cuenta con una salmuera con una concentración de sal hasta cuatro veces superior a la media de los océanos terrestres.

Este óxido de hierro, proviene según estudios, de una comunidad microbiana  autótrofa, que utiliza para vivir iones de azufre y hierro. Se ha encontrado que viven aquí mínimo 17 especies diferentes de microbios que no necesitan oxígeno para vivir.

Diagrama de la comunidad microbiana “encerrada” bajo el glaciar Taylor.

Este ecosistema, así como he mencionado antes Cuatrociénegas y el Lago Vostok, es una pequeña “cápsula del tiempo” pues se aisló hace aproximadamente 2 millones de años, tiempo suficiente para evolucionar de forma aislada a los organismos vivos del planeta.

Las “cataratas de sangre” son una prueba más de que existen condiciones climáticas diferentes a las óptimas para los humanos donde puede encontrarse vida, otro punto a favor de la posibilidad de vida extraterrestre.

Cuatro Ciénegas, Un valle en medio del desierto con vida prehistórica

Cuatro Ciénegas es un valle perdido en el desierto de Chihuahua que tiene como 300 pozas de agua de colores.  Emergió del mar hace muchos millones de años, cuando la corteza terrestre se dividió, el valle quedó aislado por las diversas montañas que lo rodean y en la laguna comenzó una forma de vida muy singular que es un tesoro invaluable para la humanidad.

En Cuatro Ciénegas es posible encontrar especies animales y vegetales endémicas que tuvieron un proceso evolutivo como el que encontró Charles Darwin en las islas Galápagos. Se trata de una zona con alta densidad de especies endémicas, esto es, especies que solo pueden ser encontradas ahí y en ningún otro lugar del planeta. Esto es especialmente notorio en las especies acuáticas que no existen en ninguna otra parte del mundo. Hay algunos peces y animales característicos de lagunas, tortugas que parecen marinas, pero sobre todo hay estromatolitos, que alimentan a estos peces y caracoles como en el principio de la vida. Los estromatolitos, sin alardear, ¡fueron los organismos que inventaron la fotosíntesis! y sí, se encuentran en ese recinto natural.

Estromatolitos vivos en Cuatro Ciénegas, los primeros fotosintetizadores del planeta.

El agua de Cuatro Ciénegas le daba de beber a las criaturas más antiguas que han existido, muchas de las cuales, no conocemos. Ellas transformaron el planeta tierra en un planeta habitable. Cuando ellas surgieron en el Arqueano, hace 3 mil 800 millones de años, la atmósfera era irrespirable, era de CO2. El CO2, dióxido de carbono, es con lo que te puedes suicidar, si quieres; y el mar, es ácido sulfúrico. Estas pequeñas criaturitas, que sobrevivieron para contarnos la historia de Cuatro Ciénegas, cambiaron primero la atmósfera a una atmósfera de oxígeno que ahora respiramos, es decir, fotosintetizaron por primera vez en la historia del planeta. Luego precipitaron una gran glaciación, que se le llamó ‘la bola de nieve 2’, que le dio agua fresca con fósforo y oxígeno a las primeras algas, aquellas que descubrió la eminente científica Lynn Margulis y gracias a eso estamos aquí, porque esas pequeñas bacterias que hacen los estromatolitos en Cuatro Ciénegas cambiaron el destino del planeta. A ellas les debemos no sólo la civilización sino el estar vivos. Las formas de vida aquí son tan extremas y tan antiguas, que incluso la NASA ha hecho estudios aquí para estudiar posible vida en Marte.

Valle de Cuatro Ciénegas

Valle de Cuatro Ciénegas.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. La doctora Valeria Souza Saldivar, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, ha dedicado sus estudios a Cuatro Ciénegas. En un estudio que realizó en Octubre de este año en una de la zona de Churince, la Doctora relata en un escenario donde los peces habían muerto por falta de agua y las tortugas habían rasguñado la tierra antes de morir,  “Lo que más me dolió fueron los rasguños de las tortugas marinas buscando el agua que ya no hay. Las patitas de los coyotes y de los mapaches las encontraron agotadas y se las despacharon cuando ya habían muerto de agotamiento buscando el agua. Los estromatolitos estaban totalmente muertos. Es un crimen, un ecocidio. Lo que me tiene más rabiosa es que se pudo haber evitado, dimos la alarma a tiempo y el gobierno que en teoría iba a actuar, no hizo nada porque le dio la tarea a un inepto: José Luis Luege Tamargo, el comisionado del agua” Este hombre ha vendido el agua de esta zona a empresas lecheras, como Nestlé, Lala y Alpura, quienes la usan para regar cultivos de forraje y alimentar vacas en una zona donde el agua no debería usarse para cultivos.

“Solo cinco años nos tomó asesinar Churince y ahora queremos salvar los dos tercios del valle que aún pueden rescatarse si se actúa rápidamente y se para la extracción del acuífero con un decreto presidencial de ‘¡Salven esto!”

“Es inconcebible que se pierda la riqueza de Cuatro Ciénegas por la apatía y la soberbia de individuos como Luege Tamargo instalados en el poder que no tienen la menor idea de la riqueza científica del valle y restan importancia a lo mejor por intereses inconfesables. Si lo que los políticos buscan es popularidad y la simpatía de la gente, que lo consigan a través de un trabajo dirigido al bienestar de la población mexicana y no enfocado a sus intereses personales.

No todo está perdido, se espera crearse un laboratorio en esa zona que ayude a su conservación y protección, en la que los pobladores de la región se beneficiarían de las investigaciones. Como ciudadanos podemos ayudar informándonos, informando y evitar consumir productos que contribuyan a esta devastación. Como estudiantes, considero que debemos informarnos y contribuir al estudio de esta zona. No solo en el ámbito científico, sino como conocedores de los ecosistemas naturales, buscar tener una voz en la toma de decisiones de los recursos naturales del país.

Les dejo un video de la Doctora Souza explicando la importancia de Cuatro Ciénegas 🙂 

Líquenes

La entrada de esta semana está gravemente influenciada sobre una clase que tuve en el Instituto de Biología acerca de los protagonistas de hoy, los líquenes. Muchos los hemos visto en el bosque, algunas veces confundiéndolos con musgos u otras plantas sencillas.

Figura 1. Liquen costroso epipetreo con apotecios (estructuras de reproducción sexual; manchas más oscuras)

Los líquenes, aunque sea difícil notarlo, están compuestos por una simbiosis de un hongo, basidiomiceto o ascomiceto, que se le conoce como micobionte y una cianobacteria o un alga, conocida como fotobionte. En esta simbiosis, el micobionte protege al fotobionte contra los rayos UV y la deshidratación y le aporta CO2 para la fotosíntesis mientras que el fotobionte nutre por completo al micobionte por medio de metabolitos fotosintéticos que produce.

El liquen tiene una naturaleza dual y funciona como un solo organismo, es por eso que a pesar de saber cómo está compuesto entra bajo una clasificación artificial en la que ya se han reconocido más de 17,000 especies, mostrando una distribución cosmopolita y encontrándose desde los desiertos, bosques, selvas, zonas polares y hasta en el mar. Se desarrollan casi en cualquier sustrato; hay líquenes cortícolas (Figura 2,3), que se fijan en la corteza de los árboles, terrícolas que se fijan en el suelo, epipétreos  (Figura 1, 4), cuando se fijan en las rocas y zoobióticos que crecen hasta en las conchas de tortugas y coraza de algunos insectos.

Figura 2. Liquen cortícola folioso con apotecios (estructuras de reproducción sexual anaranjadas)

Se organizan en estructuras conocidas como talos que a su vez se componen de varias capas. Una corteza superior, una inferior y una capa medular formada por el micobionte, además de una capa fotosintética formada por el fotobionte. Estos talos se clasifican de acuerdo a su aspecto, las estructuras que forman y su fijación al sustrato. Tenemos entonces talos gelatinosos que tienen una consistencia tal como lo dice su nombre, gelatinosa; talos costrosos (Figura 1,4) que se extienden unidos estrechamente al sustrato, talos foliosos (Figura 2,4) que se unen al sustrato mediante estructuras conocidas como rizinas y presenta un aspecto plano y lobulado; y por último, talos fruticulosos (Figura 3) que crecen de manera arbustiva y se fijan al sustrato por una base muy estrecha.

Tienen diversas maneras de reproducirse, siendo la forma asexual la más variada y más utilizada. Pueden reproducirse por fragmentación del talo, formar soredios, agregados hifales en cuyo centro llevan fotobiontes o isidios, proyecciones del talo que se forman y se separan para formar nuevos líquenes. De igual manera, hay algunos líquenes que se reproducen de manera sexual, pero en este caso involucra solo al micobionte que forma apotecios (ascomicetos) libera las esporas al ambiente esperando encontrar un fotobionte con el cual pueda crecer, aunque algunos pueden desarrollarse como el hongo tal cual que es.

Figura 3. Liquen fruticuloso

Los líquenes desempeñan un papel muy importante dentro de los ecosistemas, degradan la roca y forman suelos; se ha propuesto en base a registro fósil que la colonización de líquenes al medio terrestre permitió la formación de suelos aptos para la colonización de las plantas, sin las cuales no se hubiera podido llevar a cabo el resto de la vida terrestre. Los líquenes cuyo fotobionte es una cianobacteria, enriquecen los suelos de nitrógeno, son refugio de diversos animales pequeños y sirven como fuente principal de alimentación de otros animales en regiones polares. Sintetizan metabolitos secundarios que pueden ser usados en la industria perfumera como fijadores de aroma, en la industria farmacéutica como antibióticos y antivirales.

Los líquenes, por más sin chiste que parezcan son parte fundamental de la vida, posiblemente los responsables de la colonización de la vida terrestre y actualmente se utilizan en diversas industrias. Te invito a que la siguiente vez que vayas por la calle, el bosque o cualquier lugar te detengas a observar y admirar a estos maravillosos organismos simbiontes que forman parte clave de la vida.

Figura 4. Líquenes epipétreos de formas costrosas y foliosas; cada mancha es un líquen diferente)