Glorias

Si algún día están paseando por las montañas, y ven un halo parecido a un arcoíris rodeando su sombra, ¡felicidades!, están viendo uno de los fenómenos ópticos más espectaculares que existen, las Glorias.

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No es difícil entender porque se llaman glorias.

Las glorias se observan comúnmente desde lugares altos, como montañas, grandes edificios o aviones. El principal requisito para observarlas es tener una nuble o neblina  por debajo de nosotros, donde podamos observar nuestras sombras.  El tamaño de la gloria depende única y exclusivamente del tamaño de las gotitas que componen a la nube. Entre más pequeñas son las gotitas, más grande es el halo. Las glorias más grandes tienen un tamaño angular de 20°.

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La Real Academia de Ciencias de Suecia ha decidido otorgar el premio Nobel en física 2013 a François Englert y a Peter W. Higgs “por el descubrimiento teórico del mecanismo que contribuye a nuestro entendimiento del origen de la masa de las partículas subatómicas, y el cual ha sido recientemente confirmado por el descubrimiento de la partícula fundamental predecida, por los experimentos ATLAS y CMS llevados a cabo en el colisionador de hadrones del CERN”

“The 2013 Nobel Prize in Physics – Press Release”. Nobelprize.org. Nobel Media AB 2013. Web. 8 Oct 2013. <http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/2013/press.html&gt;

 

Premio Nobel en Física 2013

¿Ciencia malévola? (o por qué debemos jubilar a los científicos locos)

 

‘La liberación del poder del átomo ha cambiado todo, excepto nuestra manera de pensar… La solución a este problema yace en el corazón de la humanidad. Si tan solo lo hubiera sabido, me habría convertido en relojero’ -Albert Einstein

Hace algún tiempo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)  llevaron a cabo la Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México, con el objetivo fue ‘recopilar información relevante para la generación de indicadores que midan el conocimiento, entendimiento y actitud de las personas, relativos a las actividades científicas y tecnológicas’. De acuerdo con esta encuesta, un porcentaje importante de la población no solo confía más en remedios tradicionales, metafísicos y espirituales que en la ciencia, sino que percibe a los científicos como personas frías, sin emociones y ‘peligrosas’ debido a sus conocimientos, y al desarrollo científico como el origen una manera de vivir artificial y deshumanizada.

Esta percepción no es nueva. De hecho, no nos extraña en absoluto. En la cultura popular occidental es fácil encontrar referencias a los ‘científicos locos’: hombres y mujeres de ciencia obsesionados con sus investigaciones y que son capaces incluso de cometer crímenes con tal de completarlas o de concluir con éxito algún experimento. En la ficción, los villanos suelen ser algún ‘doctor algo’, el cual trabaja en algún proyecto que puede poner en peligro desde a unos pocos individuos hasta universos enteros.

En la vida real, no es raro escuchar casos sobre negligencia médica que acarrean la muerte o algún mal de porvida a algún paciente. Activistas y grupos de protección de los derechos de los animales constantemente se manifiestan en contra del uso de organismos vivos en experimentaciones. Sabemos que más de la mitad de los científicos del mundo trabaja actualmente en proyectos militares, y ha sido gracias a la ciencia que se han podido crear las armas más devastadoras de la historia. Todo esto ayuda a reforzar la idea que se tiene acerca de las personas que se dedican a la ciencia y de la ciencia en general.

Todo esto puede llegar a poner a pensar hasta a los propios científicos. ¿Es realmente la ciencia culpable de todas estas cosas? ¿Representa la ciencia más perjuicios que beneficios para la humanidad?. De acuerdo con la opinión pública, podría parecer así.

Pero esto no puede ser del todo cierto, ¿o si?. La ciencia es, al fin y al cabo, solo una disciplina más de la humanidad. Es la herramienta que nos ayuda a entender la forma en que funciona el universo en el que vivimos y, en gran medida, a entendernos a nosotros mismos. Y como cualquier disciplina y cualquier herramienta, no es inherentemente buena ni mala: todo depende del uso que se le de. La ciencia surge con la observación y la experimentación; con la necesidad del ser humano de conocer el mundo que lo rodea. La ciencia nació (y, a la fecha, sigue funcionando) bajo preceptos muy sencillos: sustituir una teoría falsa por una verdadera, la cual a su vez pueda ser comprobada por cualquiera de forma fácil y, de resultar igualmente falsa, sea a su vez sustituida por otra  lo más cercana a la verdad. El conocimiento así adquirido puede y debe ser transmitido libremente, de forma que sea conocido por todos. Así, mientras más personas conozcan y comprueben una teoría, es más probable que esta se acerque a la verdad; por otro lado, si más personas ponen a prueba una teoría, es más probable que alguna de ellas encuentre algún error o excepción a esa teoría, gracias a lo cual el conocimiento científico crece constantemente.

La ciencia como tal ha sido encaminada desde sus inicios a ayudar a la humanidad a conocer (o acercarse a conocer) la verdad sobre casi todo, y que pueda usar ese conocimiento para su beneficio. Como ya dijimos, la ciencia es la herramienta que usamos para obtener conocimiento; el cómo usemos ese conocimiento depende de quien utilice la herramienta, y no de la herramienta en si. El que haya personas que promuevan la obtención del conocimiento científico y lo usen con fines egoístas o altruistas depende completamente de la moral de esas personas y no de la ciencia. Podríamos pensar en la ciencia como un martillo. El martillo es una herramienta poderosa que, en manos hábiles y bien intencionadas, puede ser muy útil a la hora de construir. De igual manera, en manos equivocadas, puede ser un arma sumamente peligrosa. Construir o destruir, depende completamente de quien lo use, no del martillo.

En la historia hay muchos ejemplos de cómo las personas han tomado años de trabajo científico bien intencionado y lo han utilizado para propósitos personales, los cuales muchas veces resultan perjudiciales para otros. Es bastante conocido el caso de Einstein. Antes de su llegada, los científicos del mundo estaban bastante seguros que habían descubierto practicamente todos los secretos de la física. Así, cuando Einstein presentó lo que sería el descubrimiento científico más importante del siglo XX, no sabía que, a la larga, esto desencadenaría una serie de hechos que culminarían con atrocidades como la bomba nuclear o los desastres ecológicos producto de accidentes nucleares.

Menos escandaloso y conocido son las consecuencias que acarrearía otra teoría igualmente relevante, aunque un siglo más vieja: la teoría evolutiva. De ser ridiculizada, la teoría de Darwin pasó a ser, después de un tiempo, generalmente aceptada por casi todo el mundo. Las distintas variedades de organismos surgían de forma azarosa, y los individuos mejor preparados para afrontar las condiciones de su ambiente particular eran seleccionados naturalmente y tenían por esto mayores probabilidades de sobrevivir y dejar descendencia. Esta simple idea vino a reforzar complejos e ideologías supremacistas y racistas que han existido desde siempre; la diferencia es que, según las personas que los profesan, ahora estaban ‘científicamente comprobados’. El caso más famoso es el de Adolf Hittler. Él usó citas extraídas de ‘el origen de las especies’ en su propaganda antisemita para dar ‘credibilidad científica’ a sus declaraciones, e incluso se llegaron a distribuir masivamente páginas enteras del libro (seleccionadas cuidadosamente). A pesar de que Darwin (al igual que Einstein) fue un humanista que creía en la igualdad entre todos los seres humanos, actualmente se sigue usando su nombre para justificar toda clase de atropellos y acciones reprobables. Escuelas elitistas de todo el mundo usan sus ‘teorías’ (generalmente manipuladas, mal comprendidas y/o citadas) para inculcar en los alumnos la idea de que se encuentran en una posición superior a la de una persona normal, y que por esta razón tienen el derecho a decidir sus destinos. Con el pretexto de promover la ‘ley de la supervivencia del más fuerte’ (frase que Darwin no inventó y jamás dijo), miles de personas han llevado a cabo toda clase de despojos y crímenes de odio contra personas de posición socioeconómica y origen étnico distinto al suyo y a las que consideran ‘inferiores’. Cuando estas ideas se presentan en personas con cierto nivel de poder (empresarios adinerados o alguien en algún puesto de gobierno), puede resultar en verdaderos genocidios.

Nada de esto significa que la teoría evolutiva este mal, o que Darwin sea responsable de todos esos crímenes. La teoría de la selección natural abrió al mundo todo un mundo nuevo de preguntas por responder, miles de lineas de investigación y un sin fin de beneficios para la humanidad en toda clase de áreas. La medicina genómica, las ciencias biomédicas, la toxicología, la virología, la ecología, la microbiología, la inmunología, la propia biología y un sin número más de ramas que representan actualmente muchos beneficios al hombre deben la forma en la que las conocemos hoy en día (y muchas de ellas su origen) no en menor medida a lo iniciado por Darwin.

Aunque actualmente en el mundo hay mucho dolor, sufrimiento, destrucción e injusticias por el resultado directo de ciencias como la balística, la bacteriología, la genética, la medicina experimental, la zoología, la química, la farmaceutica, etc., no son estás ciencias las responsables de estos, sino las personas que irresponsablemente decidieron contravenir el principio básico de usarlas para mejorar al mundo y en su lugar las aprovechan con propósitos egoístas. Debemos recordar que así como todas estas ciencias han causado penas en el mundo durante años, también gracias a ellas el hombre ha pisado la luna, encontrado miles de curas para toda clase de enfermedades y ha mejorado la calidad de vida tanto de las personas como de muchos de los organismos con los que compartimos nuestra vida diaria. Creo que lo que nos hace falta es un cambio en nuestra mentalidad, como sociedad y como especie. Procurar el bien común por encima de intereses mezquinos y enfocar todos los esfuerzos en mejorar lo que hemos logrado y hacer nuevos descubrimientos. Dejar de usar nuestros martillos para destruirnos unos a otros y mejor unirlos todos para construir algo mejor.

El teorema de la raqueta de tenis

¿Alguna vez han intentado hacer girar una raqueta de tenis? Si nunca han jugado tenis es probable que no, sin embargo estoy seguro que todos han intentado hacer girar muchos objetos en su vida, como cajas, libros, envases de comida, etc. ¿Han notado que el giro se vuelve un poco caótico en ciertas direcciones?

El teorema que vamos a ver hoy no es un teorema matemático, sino un teorema físico, que nos explica por qué ocurre un fenómeno muy curioso (llamado efecto Dzhanibekov) al hacer girar objetos poco simétricos (como las raquetas de tenis) sobre distintos ejes. No quiero arruinar la sorpresa, pero les aseguro que es algo sorprendente.

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Edwin Hubble, el astrónomo que cambió nuestra visión del universo.

La historia de la astronomía es uno de los temas más interesantes para investigar en un día de ocio, pues es la historia de cómo ha evolucionado nuestra percepción del universo. Por dónde la vean está llena de controversias, de ideas innovadoras y misterios profundos. Pocos son los que pueden grabar su nombre dentro de está historia, y hoy vamos a hablar de uno de los más grandes: Edwin Hubble. Como veremos a continuación, Hubble cambió radicalmente la forma en que vemos el universo entero. No por nada se le reconoce como el astrónomo más importante del siglo XX.

Edwin Hubble

Edwin Hubble

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Luz lenta

Las ecuaciones de Einstein, las ecuaciones de Maxwell, y una enorme cantidad de experimentos nos dicen que la velocidad de la luz en el vació es aproximadamente 300,000 km/s. Mas aún, las ecuaciones de Einstein nos dicen que esa es la velocidad límite del universo, que no existe nada que pueda viajar más rápido.

Probablemente ya sabían eso y seguramente alguna vez se han preguntado ¿Cómo podríamos viajar más rápido? ¿Qué ocurriría si fuéramos capaces de superar ese límite? Solo hay que ver unas cuantas películas y novelas de ciencia ficción que intentan responder estas preguntas para ver lo mucho que nos interesa superar ese límite.

Sin embargo… ¿cuántos de ustedes se han preguntado justo lo contrario? ¿La luz tendrá una velocidad limite hacía abajo? ¿Es posible hacer viajar a la luz a velocidades humanas? ¿Será posible detener la luz completamente en su trayecto? ¿De ser así, tendría eso algún impacto tecnológico o sería una simple curiosidad? Todas esas preguntas son muy interesantes,  nos llevan a investigar fenómenos físicos fascinantes y a imaginar tecnología que podría revolucionar el mundo como lo conocemos.

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Cristales de Hielo

Ah, se acerca la navidad y aquí en el imperio ya estamos celebrando con algunas entradas navideñas (por ejemplo esta sobre el santa claus cuántico).  Hoy me siento lleno de espíritu navideño, y para celebrar les quiero hablar sobre uno de los temas que me parecen más fascinantes de la navidad: Los cristales de hielo.

En particular les hablaré de la física que hay detrás de los cristales de hielo. ¿Cómo crecen en la atmósfera? ¿Por qué tienen esa simetría hexagonal? ¿Por qué crecen con tanta diversidad de formas? ¿Es cierto que no existen dos copos de nieve iguales?

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Santa Claus

Navidad, una época llena de amor y unión y más amor. Una época de esperanza, perdón, y alegría. Llena de comida con la familia, pavo, galletitas, villancicos, arbolitos, decoraciones, películas, y regalos.  ¡Y qué mejor representante para este evento que Santa Claus!

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Las Dimensiones de un Átomo

¡Todo está hecho de átomos! No importa a donde miren, ¡todo!, su sofá, su gato, el aire, su comida, todo está formado por una cantidad inconcebible de átomos. A su vez cada átomo está formado por un núcleo de protones y neutrones, y una nube de electrones a su alrededor. Son tan abundantes que en un solo centímetro cubico de aire (a nivel del mar y a 20°C) hay aproximadamente ¡52,000 trillones de átomos!

Es muy probable que algunas de estas cosas ya las supieran, son cosas han quedado muy enraizadas en la cultura popular. Sin embargo hay muchas cosas que nuestra cultura popular no sabe del átomo; cosas que son simplemente maravillosas, fascinantes, y que después de conocerlas, uno no vuelve a ver el mundo igual. Simplemente el saber de qué tamaño es el núcleo en comparación con el tamaño del átomo completo, es uno de los hechos que, (al menos a mí) más me han sorprendido del universo. En esta entrada les quiero hablar  un poco sobre todos esos pequeños hechos “mind-blowing” del átomo.

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