El Ocaso del Neandertal

Puede que los biólogos sepan muy poco sobre fósiles, a comparación de arqueólogos o antropólogos, pero saben más sobre los pequeños fragmentos de material genético, uno de ellos es el ADN mitocondrial o mtDNA por sus siglas en inglés.

ADN mitocondrial

Un equipo de biólogos de Berkeley -Rebecca Cann, Mark Stoneking y Allan Wilson- calcularon la rapidez con la que muta el mtDNA y en 1987 llegaron a un estimado del origen de la raza humana: 200 mil años atrás.

Esta madre hipotética de los hombres modernos fue bautizada con el nombre de Eva. Y entonces tenemos a un nuevo ancestro, y a diferencia del hombre de Piltdown esta vez no era un fraude. Si los biólogos están en lo cierto, significa que Eva vivió alrededor de 200 mil años atrás y que los hombres modernos aparecieron en la Tierra unos cien mil años antes de lo que los científicos habían supuesto.

Esto significa que nuestra raza se encontraba caminando aún antes de que los Neandertales desaparecieran -algunos de ellos sobrevivieron, a juzgar de unos fósiles encontrados en la península ibérica, hasta hace unos 28 mil años atrás.

Pronto los seguidores de la teoría que los Neandertales eran nuestros ancestros entraron en un estado de shock. Si algunos restos fósiles de Neandertales eran más recientes que restos de hombres modernos, hace menos factible que éstos últimos evolucionaran de los primeros. Y si los hombres modernos caminaron antes que los Neandertales aparecieran, ahora eso parece posible, entonces ¿qué fue de los Neandertales?

Los nuevos métodos para datar restos antiguos proveyeron más evidencia que los humanos modernos aparecieron antes que los Neandertales. Los científicos estimaron que los Neandertales aparecieron en varios sitios de Medio Oriente, alrededor de 60 mil años atrás. Los nuevos datos acerca de los restos de humanos modernos en la región fueron una noticia impactante: resulta que en el área los humanos modernos aparecieron 90 mil años atrás, ¡mucho antes de lo que habían pensado!

Mientras tanto, arqueólogos volvían a datar sitios en el África sub-Sahariana, en donde se ha encontrado evidencia sobre restos de hombres modernos tan viejos, como al menos de 100 mil años de antigüedad. En base a lo anterior y los hallazgos de los biólogos los científicos se dieron a la tarea de buscar el hogar de Eva -El Edén- y lo encontraron en África.

Eva mitocondrial

Cann, Stoneking y Wilson encontraron que el mtDNA de los habitantes de África es significativamente más variado que en otras razas. Esto significa que los africanos han tenido más tiempo para evolucionar; lo cual implica que los primeros seres humanos fueron africanos.

Así que en concordancia con los nuevos datos recabados, se formuló una nueva teoría conocida como “salida de África” (out of Africa) en esta teoría se propone que los humanos modernos emergieron en África, después emigraron a Medio Oriente y finalmente alcanzaron Europa. En los dos últimos continentes los humanos encontraron a los primitivos Neandertales y -como es el caso con otras especies que entran en contacto con el ser humano- terminaron extinguiéndose. Para 1990 esta teoría reemplazó la teoría de la continuidad regional como dominante.

La estocada mortal a la continuidad regional vino en 1997, de nueva cuenta por los biólogos moleculares. Matthias Krings y sus colegas de la Universidad de Munich lograron extraer mtDNA de un hueso de un Neandertal -de hecho, fue de los restos encontrados por Fuhlrott.

Compararon el ADN mitocondrial (mtDNA) con uno de un hombre moderno y descubrieron que difieren en 27 de 379 puntos que examinaron. Para darnos una idea, cuando se estudiaron las muestras de mtDNA de africanos, los cuales mostraron la mayor variedad entre las razas de seres humanos modernos, solo difieren entre ellos en 8 puntos.

La distancia genética que existe entre los Neandertales y nosotros, krings concluye, hace muy poco probable que los Neandertales sean nuestros ancestros.

Neandertal a la izquierda y Homo sapiens a la derecha

Pero los seguidores de la teoría de la continuidad regional no se dejarían vencer tan fácilmente. Cuestionaron la validez de las pruebas genéticas y los restos datados, y en 1999 contraatacaron con un dramático descubrimiento. A 90 millas al norte de Lisboa, arqueólogos portugueses desenterraron el esqueleto de un niño de 24,500 años, quien al parecer es parte humano, parte Neandertal.

El niño híbrido de Portugal

La cara del niño es anatómicamente el de un hombre moderno pero su cuerpo y miembros parecen Neandertales. La datación del esqueleto coloca al chico después que los Neandertales puros se extinguieron. Esto parece indicar que el niño es descendiente de generaciones de híbridos de humanos modernos y Neandertales.

El descubrimiento de los portugueses pudo haber polarizado aún más el tema, dejando a ambas partes defendiendo posturas con evidencias y teorías irreconciliables. En cierto punto eso sucedió: durante mucho tiempo los defensores de cada teoría avanzaban o retrocedían al capricho de los nuevos descubrimientos. Pero sus discursos y retóricas, de alguna manera, mutaban con cada hallazgo, quizá porque el enfoque del debate también estaba cambiando.

En lugar de discutir si los Neandertales u otros humanos arcaicos evolucionaron hacia hombres modernos, los científicos debaten en cómo los Neandertales y los hombres modernos se relacionaron.

¿Pelearon entre ellos? ¿Aprendieron el uno del otro? ¿Había comunicación entre ellos, se apareaban, o solo se ignoraban mutuamente? Cabe la posibilidad que los arqueólogos o microbiólogos -o practicantes de una disciplina completamente diferente- sean capaces de responder estas preguntas. Por ahora las respuestas son meramente especulativas, un poco intrigantes quizás.

El antropólogo alemán, Gunter Brauer, ha propuesto una visión más moderada de la teoría de la salida de África. Según Brauer, los humanos modernos sí emergieron de África, de ahí se esparcieron por todo el mundo. Pero aún siendo en muchas maneras muy diferentes a los Neandertales que iban encontrándose en el Medio Oriente y Europa, no diferían tanto como para no poder aparearse entre ellos. Así Brauer propone que los humanos modernos pudieron tener ascendencia Neandertal, aunque esos genes solo representen una minúscula parte de todo el arreglo genético.

Por otro lado, algunos seguidores de la teoría de la continuidad regional, como el antropólogo de Tennessee Fred Smith, acepta que un cambio clave en el material genético de los humanos sucedió en África. Pero Smith argumenta que los Neandertales de Europa y Medio Oriente, en lugar de ser exterminados por los recién llegados, se mezclaron e incorporaron sus ventajas genéticas.

Estas dos últimas propuestas no han sido del todo aceptadas, y no se puede decir algo concreto del lugar que ocupa el Neandertal en la historia humana. Pero la mayoría de los científicos concuerda que cualquiera que haya sido la relación entre los Neandertales y los seres humanos modernos, los dos compartieron tiempo y probablemente el mismo espacio. Así que en algún lugar, de primera instancia el Medio Oriente y Europa, estas dos clases de personas -personas por mucho más diferente que cualquier raza de nuestros días, aún con características reconocibles como humanas- se encontraron.

Nadie sabe con seguridad qué sucedió después de ese encuentro.

Neandertal y Hombre Moderno

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