Cuando uno es su Propio Conejillo de Indias (¡NUNCA lo intenten!)

Quería saber qué le sucede a una persona cuando su sangre se vuelve más ácida o alcalina… Uno podría realizar los experimentos en un conejo primero, y se ha realizado bastante trabajo siguiendo esta línea de pensamiento; pero es muy difícil saber cómo se siente el conejo… Y más si el animal no es muy cooperativo.

Un colega (humano por supuesto) y yo comenzamos a experimentar uno con el otro… Nos volvimos “alcalinos” respirando y comiendo varias onzas de bicarbonato sódico. Para volvernos “ácidos”, nos encerramos en un cuarto especial, sellado y el aire contenía entre seis y siete por ciento de dióxido de carbono.

Con una inhalación parecía que había corrido un maratón completo, y también vino acompañado de un fuerte dolor de cabeza… Dos horas es lo máximo que uno desea pasar en esa cámara de gases, también porque no dejo de imaginarme que fue utilizado para experimentos de guerra.

La forma más obvia para hacer la sangre ácida es beber ácido clorhídrico, contando que uno lograra soportar el dolor de las quemaduras en la boca y garganta. La dosis más fuerte que me atreví a beber fue una parte de ácido comercial en cien partes de agua, y eso fue más que suficiente para mí ya que mi garganta y estómago quedaron irritados; pero según mis cálculos necesitaba consumir un galón y medio para lograr los efectos que deseaba…

Luego pensé en otra forma de lograr lo anterior, si comía cloruro de amonio, este se rompería parcialmente en el cuerpo y liberaría ácido clorhídrico. Lo anterior probé que era cierto… el hígado convierte el amoniaco en una sustancia no dañina, llamada urea, antes que llegue al corazón y al cerebro. 

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El ácido clorhídrico que se liberó se combina con el bicarbonato de sodio, el cual se encuentra en todos los tejidos, y produce cloruro de sodio y dióxido de carbono. De esta manera he estado produciendo este gas dentro de mi a un ritmo de seis cuartos por hora.

Tuve mucha satisfacción cuando logré reproducir en mi la dificultad de respirar, síntoma que ocurre en las etapas terminales en la enfermedad de los riñones y la diabetes. Este síntoma se ha sabido durante mucho tiempo que es provocado por envenenamiento por ácido, pero en cada caso el envenenamiento por ácido se complica por otras anormalidades químicas y es difícil distinguir cuáles son producto por el nivel ácido de la sangre.

Un caso especial que quiero hablar es el de la tetania. Se ha observado en algunos pacientes que han sido tratados por otras cuestiones con grandes dosis de bicarbonato de sodio, o aquellos que han perdido grandes cantidades de ácido clorhídrico por vómito constante; se produce la tetania.

Si la alcalinidad de los tejidos es un factor que produce la enfermedad, uno esperaría que la acidez sea la cura. Desafortunadamente uno no puede tratar de curar a un bebé en agonía metiéndolo en un cuarto lleno de dióxido de carbono, o dándole de beber ácido clorhídrico. Se había intentado suministrarles sales de lima, pero no eran muy efectivas que digamos.

Sin embargo, en el momento que los médicos encargados de la tetania, leyeron mis resultados acerca del cloruro de amonio, comenzaron a suministrárselo a los bebés. Para la sorpresa de todos, encontraron que la tetania desaparecía en unas horas. Desde entonces se ha usado en Inglaterra y América, en niños y adultos.

Si bien no es la cura de la enfermedad, le brinda a los pacientes una condición en donde tienen mayores oportunidades de recuperarse.

Fragmento tomado del libro:

Possible Worlds (1928)

J. B. S. Haldane

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