Mis amigas las Amibas

A nuestro alrededor existen miles de millones de microorganismos que conviven con nosotros a cada momento de nuestra vida, unos son benéficos y otros no tanto. Estos pequeños pueden ser virus, bacterias, parásitos u hongos. Hoy les voy a hablar de unas un poco más traviesas, las Amibas de Vida Libre (AVL)

Se llaman así porque son unos parásitos que pueden completar su ciclo de vida en el ambiente, sin necesidad de habitar un huésped humano o animal.

Dentro de esta clasificación se encuentran especies como Naegleria, Acanthamoeba, Balamuthia y Sappinia, sólo que ésta última no espatógena para el hombre. A estas pequeñas se les puede encontrar en depósitos de agua, piscinas no cloradas, lagunas, aguas termales e incluso aire y polvo. A algunas de ellas, como Naegleria les encantan las altas temperaturas, por lo que soportan estar en aguas de más de 40 ºC (46 ºC óptimo).

Generalmente estas amibas pasan por diferentes “formas” a lo largo de su ciclo de vida, es decir que su morfología cambia de acuerdo al estadio de desarrollo en el que se encuentren y a las condiciones del medio ambiente. Estas modificaciones usualmente son 3, algunas solo tienen 2.

  • Trofozoito: Es la forma infectante de la amiba, de ésta forma ingresa al huésped, se alimenta y se divide.
  • Flagelado: La forma móvil, que como su nombre lo dice, posee flagelos que le permiten desplazarse en busca de comida o de un ambiente favorable.
  • Quiste: Esta es la forma más resistente de la amiba, la adquiere cuando las condiciones del ambiente no son óptimas para el organismo. Así podrá soportar cambios de temperatura, falta de alimento, etc.

A pesar de su ubicuidad, es decir que se encuentran en todo el mundo, los casos de enfermedad por AVL son relativamente infrecuentes y usualmente ocurren en personas a las que su sistema inmune no les funciona bien (inmunocomprometidos), eso no quiere decir que sean inofensivas para una persona sana, algunas de ellas afectan tanto a sanos como inmunocomprometidos, sólo que de forma diferente.

Son importantes para la medicina porque van a causar diversos tipos de encefalitis, que es una infección importante en el cerebro y puede también afectar a las meninges, que son las “capas” que lo cubren y protegen, causando así una meningoencefalitis.

Un pequeño esquema para entender la patogenia de las AVL.

Cada una de las diversas AVL causará un tipo de enfermedad, la más grave y fatal es la Meningoencefalitis Amebiana Primaria (MAP) causada por Naegleria fowleri.

A diferencia de las otras, ésta si ocurre en personas sanas. Como esta amiba vive en el agua, las personas que se ven afectadas la adquieren en episodios de nado donde llegan a inhalar agua contaminada, al entrar a la nariz, los trofozoitos (o quistes) se pegan a la mucosa nasal, causando una irritación, luego llegan a los nervios olfatorios, que se encuentran en el techo de la cavidad, atraviesan una lámina ósea (lámina cribosa del etmoides) para entrar al cerebro, mediante el bulbo olfatorio, la parte a donde llegan las raicillas nerviosas por donde ingresó. Ya en el cerebro, la amiba es muy feliz, porque tiene todas las condiciones necesarias para vivir.

Las tres etapas de Naegleria fowleri: Quiste, trofozoito y flagelado.

Comienza a fagocitar (comerse) las neuronas, de donde obtiene mucho oxígeno y glucosa, comenzará a reproducirse e invadir el tejido cerebral. En este momento, nuestro paciente presentará un fuerte dolor de cabeza, sobre todo en la parte frontal, que es donde comenzó a colonizar la amiba, también hay náuseas, vómito y rigidez de cuello y nuca, signo inequívoco de una meningitis, pérdida de la conciencia, diplopía (ver doble) y ocasionalmente convulsiones y otros signos neurológicos, llega al coma y finalmente a la muerte. Lo increíble de esto es que ocurre de 7 a 10 días después de que la amiba ingresó, por lo que no hay tiempo de dar un diagnóstico adecuado y mucho menos un tratamiento, en caso de determinar la MAP antes de que el paciente muera, los daños son irreversibles. En estos pacientes, se encontrarán trofozoitos en el examen de microscopía directa de líquido cefalorraquídeo (LCR) y en cortes histológicos de tejido cerebral (postmortem).

Otra enfermedad causada por estas pequeñas, es la Encefalitis Granulomatosa (EG), las responsables son Acanthamoeba y Balamuthia.

Micrografía electrónica de barrido de una Acanthamoeba, se pueden notar sus características prolongaciones en la membrana.

En este caso, la encefalitis no avanza tan rápidamente y puede llegar a haber un restablecimiento de la persona, la EG causada por Acanthamoeba ocurre en inmunocomprometidos y la EG secundaria a Balamuthia ocurre igualmente en personas sanas. Ambas se caracterizan por causar precisamente, granulomas en el tejido cerebral, que es un infiltrado de células inmunes y de trofozoitos dentro del tejido, que lucen como manchas negras. Causan dolor de cabeza, náuseas, fiebre ligera, hemiparesia (debilidad muscular en la mitad del cuerpo), convulsiones, rigidez de nuca, cambios en la personalidad y dificultades en el habla. Hay veces que pueden estar acompañadas de una erupción cutánea, es decir, granitos en la piel que contienen un fluido donde hay amibas. Si se presenta junto con los signos neurológicos, es seguramente una EG causada por estas amibas.

Acanthamoeba puede también causar queratitis amebiana, que es una infección en los ojos, sobre todo en personas que usan lentes de contacto. Esto se debe a que la amiba emite pseudópodos (una especie de piesitos para desplazarse) al encontrarse con una superficie plástica o de vidrio, se adhiere a ésta, por lo que si una persona con lentes de contacto llegara nadar o bañarse con ellos en aguas que contengan el microorganismo, éste se pegará al lente y será más fácil la entrada. Los síntomas de la queratitis son irritación en los ojos, ardor, fotofobia (no soportan la luz), lagrimeo, inflamación de la córnea. Si se diagnostica erróneamente y avanza, causa erosiones en el epitelio corneal, la extensión al otro ojo y finalmente ceguera. La capacidad de las AVL para adherirse a las superficies, es lo que permite su cultivo relativamente fácil y su estudio.

Micrografía de Balamuthia Mandrillaris.

A pesar de que estas pequeñas y sus daños parecen sacadas de un cuento de terror, son sumamente interesantes, no sólo por lo que pueden hacer, sino porque su estudio puede hacer que conozcamos más acerca de ellas para dar un mejor tratamiento, porque actualmente no existen unos específicos para amibas, sino que estas enfermedades en caso de diagnosticarlas a tiempo, se atacan con antifúngicos (medicina contra los hongos) y no siempre la medicación resulta exitosa.

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