Kepler (parte 3)

Hoy en el Imperio estamos muy tristes por el fallecimiento de la Dra. Lynn Margulis, una de las biólogas evolucionistas más importantes de nuestros tiempos. Se le reconoce mundialmente como creadora de la teoría del origen de los eucariontes por endosimbiosis y de la teoría de la simbiogénesis. Descanse en paz.

Siguiendo con Kepler:

Nos habíamos quedado en que Kepler era matemático de la corte de Praga, un título ya importante.  Ahora, Kepler estaba trabajando en varias cosas, ya había hecho su “Astronomía nova”. Luego publicó una segunda versión de “Misterium Cosmographicum”, aunque no le cambió nada, sólo puso pies de página. Kepler seguía con esa idea de simetrías, armonías y sólidos platónicos que tenía antes de hacer su libro de astronomía.

Ahora va la parte triste de la vida de Kepler. Al morir Rodolfo II, ya no tenía tanto dinero, pues es aquí donde empieza la guerra de los 30 años. Empieza a hacer horóscopos para venderlos (a pesar de que le encantaban y le encantaba la astrología) y así ganar un poquito de más dinero. También su esposa se muere, aunque, por tener el cargo de matemático imperial, al parecer en una carta que le envía a un amigo suyo, logra conseguirse 11 prospectos a esposa (pues quería volverse a casar). Esa carta está, diré chistosa, por no poner ofensiva. Hablaba de las candidatas y de por qué no quería escogerlas por el físico o alguna cosita de la actitud. Al final escogió a la número 5 (les ponía números), llamada Susana . Fue muy feliz con ella, a pesar de que (como puso en su carta) tenía una  según él pasión dormida y aún así tuvieron muchos hijos. Aquí otra vez cae la desgracia, pues se mueren algunos de sus hijos, incluida una niña a la que adoraba.  Además, como ya les había comentado, a su mamá la acusan de ser bruja. Es por estas fechas. Lo que pasa es que, claro que no era bruja, pero en la época todos estaban muy paranoicos y la mamá de Kepler no era una persona muy agradable. Kepler, a pesar de sus problemas familiares, acude a ayudarla, así que 6 años de su vida se los pasa yendo a Alemania tratando de salvar a su mamá. Al final lo logra, la consideran inocente, y es todo gracias a que Kepler, pues siendo matemático de la corte de Praga tenía mucho reconocimiento.

En fin, estaba en un punto muy inestable de su vida, y para salir adelante, se pone a trabajar mucho. Y en el caos, logra sacar su libro en el que (según él) por fin logra entender la mente de Dios, el “Harmonices mundi”. Este libro consta de 5 tomos, cada uno dedicado a armonías de diferentes materias: matemáticas, música, astrología, física y astronomía.

Para el libro de astronomía, su prefacio es muy sorprendente pues pone a un descubrimiento en particular en un gran pedestal. En este libro está su tercera ley (pero no es lo que lo impresiona). Lo que le sorprende a Kepler es que se pone a un poco ver las relaciones entre las velocidades angulares de los planetas y relaciona esos números con música. Así es, él dice haber descubierto la música de las esferas. La de la Tierra, por ejemplo, es algo sencilla: “Mi, fa, mi”. Kepler nos dice que por eso hay tantos problemas, pues la sinfonía de la Tierra dice miseria, hambre (famine), y más miseria.

Desafortunadamente, queridos lectores, nos acercamos al final de su vida. Para él, esta fue su obra maestra,  ya había leído la mente de Dios. Era muy feliz con su esposa. A pesar de no tener tanto dinero como quería, seguía trabajando, con sus horóscopos e incluso puso una pequeña imprenta donde hizo un cuento de ciencia ficción (sino el primero, de los primeros cuentos de ciencia ficción) que trata de Kepler que sueña que lee acerca de un personaje que por como lo trata su mamá y por su familia se infiere muy fácilmente que es Kepler (con otro nombre) y que viaja a la Luna por una brujería de su mamá (ven). En la Luna se encuentra extraterrestres y una fauna muy interesante. Es un libro muy curioso, pues habla, por ejemplo, del momento de gravedad cero, muy avanzado para su época.

No terminó muy bien este cuento, pues… me duele decirlo… pero… nuestro perrito sarnoso, el gran y fantástico Kepler (sí, soy fan)… se va a un mundo mejor… en 1630, Kepler muere… L Y no me gusta hablar de eso, así que para la próxima, hablaremos de un personaje ya más conocido, Galileo.

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5 comentarios el “Kepler (parte 3)

  1. Hummm… quisiera leer ese “Harmonices mundi”, para ver cómo Kepler dice entender la mente de Dios… y siendo sincero también quisiera leer la carta chistosa de sus prospectos a esposa (¡¿11?! Tal parece en aquella época los científicos tenían más pegue que ahora…).

    Ahora, qué curioso que haya escrito horóscopos, y más que le gustaran… ¡Ya quiero ver a Galileo!

  2. Pingback: ¿Penrose pavimenta mi libreta? « Imperio de la Ciencia

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