Ptolomeo y su modelo

Desde primaria se nos ha enseñado a todos que los planetas giran en elipses, y se nos hacía el dibujito de una elipse, parecido a un círculo achatado.  Eso, como muchos saben, fue algo que descubrió Kepler. Kepler tenía los mejores datos posibles, muy precisos, de Tycho Brahe, y con esos datos tenía que atribuirles elipses a las órbitas de astros. Muchos han de preguntarse: ¿y antes de Kepler, qué se creía?

Desde los antiguos griegos se veía al cielo y se preguntaba acerca de los astros. Se creía que la Tierra era el centro del mundo (o universo, si quieren) y que el mundo estaba compuesto de orbes, esferas en las que estaba contenido todo.  Aristóteles decía que el mundo se dividía en una región supralunar, (después de la luna, donde todo está estático) y sublunar (en donde estamos, dentro de la órbita de la luna, ahí hay cambios). Todo está lleno, no hay vacío, y el universo es finito.  Hay planetas que se llaman así por la palabra errantes y hay estrellas, en una esfera supralunar.

Ptolomeo, el personaje central de esta entrada compilo en su libro “Almajesto” (o “El majestuoso”, se llama así porque los árabes fueron los que preservaron este libro en la edad media) logra hacer una descripción del movimiento de los astros muy peculiar. Cabe aclarar que lo que se propone en el Almajesto son cosas que ya se usaban, salvo una que otra herramienta.

Ptolomeo propone un modelo con órbitas circulares. ¿Por qué círculos? Muy sencillo, porque para los antiguos esa era la figura perfecta, y como el cielo es perfecto, también lo deben de ser las órbitas. Por supuesto, estas órbitas circulares no se apegan a la realidad, así que no sólo son círculos sencillos. Y las órbitas, por la misma razón, se debían realizar en un movimiento circular uniforme. Se usaba un círculo, principal, si lo quieren ver así, llamado deferente en el cual orbita otro círculo, llamado epiciclo, en donde está el planeta.

Epiciclos, deferentes y trayectorias

Como esto a veces no es suficiente, se ponían más epiciclos, o quizá más grandes, o que el planeta se moviera más rápido en el epiciclo, en fin, usando los epiciclos y deferentes hay una gran gama de trayectorias que los astros pueden seguir.  Así se puede explicar, por ejemplo, el apogeo y el perigeo (puntos más lejanos y más cercanos de la órbita respectivamente).

A parte de esto, existe la excéntrica. La excéntrica es un punto imaginario fuera de la Tierra en torno a donde gira el deferente. Es decir, es el centro de un deferente. A su vez, la excéntrica gira con respecto a la Tierra. La excéntrica en realidad se puede sustituir por un ecuante, o un ecuante por una excéntrica, dependiendo de lo que arroje resultados más similares a la realidad.

 

Pero claro, esto tampoco se pega a la realidad, pues, como muchos sabrán, los planetas barren áreas iguales en tiempos iguales, y los epiciclos y deferentes no lo pueden explicar. Así que aquí entra una nueva herramienta: el ecuante. El ecuante es un punto algo difícil de imaginarse. Al igual que la excéntrica, el ecuante es un punto fuera de la Tierra sobre el cual el deferente gira con movimiento circular uniforme. Imaginen un punto sobre el cual la órbita gira ángulos iguales en tiempos iguales.  Ese punto es el ecuante, y no necesariamente está en la Tierra. El ecuante fue un dispositivo que a muchos astrónomos no les agradó, aunque en la astronomía de Ptolomeo era necesario.

El ecuante

El ecuante fue arreglado cuando llegó Copérnico. Su modelo es básicamente el mismo, pero no tiene el ecuante, y propone que la Tierra y los planetas giran alrededor del sol. Pero de Copérnico hablaremos luego.

Ya después de Copérnico, llegó Kepler con sus elipses y ahora es lo aceptado.

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5 comentarios el “Ptolomeo y su modelo

  1. Aunque quien se le debería dar el crédito del Almagesto es a Hiparco de Rodas y los demás astrónomos antiguos que pusieron su trabajo en la Gran Biblioteca de Alejandría… Existen libros donde comparan el trabajo que “según” realizó Ptolomeo y curiosamente se parecen al trabajo de Hiparco, con sus mismos errores y todo.

    Si algo sabía hacer muy bien Ptolomeo (Yo pienso) es recopilar información.

  2. ¡Muuuuy buena entrada, muy interesante, Ari! Así es, todo el mundo nos habla de Kepler y un poquirrín de Copérnico, pero de Ptolomeo solo sabía que había circulos y círculos sobre círculos. Interesante comentario Jorge 0289. Así mismo, antes de Copérnico y su idea del sol en el centro, Aristarco de Samos ya había contemplado esa posibilidad, aunque no sé que tanto la desarrolló. Y por supuesto, fue abrumado por el enorme apoyo que el hermoso pero complicadísimo modelo Ptolemaico tuvo en su tiempo.

  3. Pingback: ‘La familia del Sol’ « Imperio de la Ciencia

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