Micorrizas, hongos y plantas amigables :)

Hoy voy a hablar de una asociación estrella en el mundo de la ecología, las asociaciones micorrísticas.

La palabra micorriza se refiere a la simbiosis entre un hongo mycos y las raíces rhizos de una planta. Ésta relación, es una relación simbiótica. Ésto es, que tanto las raíces de la planta como el hongo se benefician el uno al otro (en la mayoría de los casos).

A pesar de que poco nos hablan de las micorrizas en la primaria o en la tienda de plantas, lo cierto es que ¡aproximadamente un 95% de las plantas superiores presentan asociaciones micorrísticas! Incluso existen algunas especies, como las orquídeas, que no pueden sobrevivir sin micorrizar. Algunos árboles, como los pinos, son incapaces de vivir más de dos años si no se encuentran micorrizados.

Según la forma en la que hacen contacto con la planta, las micorrizas se dividen en distintos grupos entre los que cabe destacar dos principales:

  • Las ectomicorrizas se caracterizan porque las hifas del hongo no penetran en el interior de las células de la raíz, sino que se ubican sobre y entre las separaciones de éstas. Se pueden observar a simple vista. Este tipo de micorrización es el que predomina entre los árboles de zonas templadas, especialmente en hayas, robles, eucaliptos y pinos. Los hongos son tanto Basidiomycota como Ascomycota.
  • En las endomicorrizas, en cambio, las hifas se introducen inicialmente entre las células de la raíz, pero luego penetran en el interior de éstas, formando vesículas alimenticias y arbúsculos. Los hongos característicos endomicorrísticos generalmente pertenecen a la división Glomeromycota y se dan en todo tipo de plantas, aunque con predominio de hierbas y gramíneas. Abundan en suelos pobres como los de las praderas y estepas, la alta montaña y las selvas tropicales.

Figura1. Planta micorrizada. La región de colores claros representan la micorriza. En la imagen se aprecia como aumentan la penetración del suelo profundo maximizando la obtención de recursos.

En cuanto a los beneficios de la planta y del hongo; el hongo recibe carbohidratos y vitaminas necesarias para su desarrollo. Los beneficios de la planta son aún mayores, pues recibe micronutrimentos que el hongo es capaz de sintetizas a partir de materia inorgánica, extiende la superficie de contacto de las raíces para maximizar la obtención de nutrimentos y agua (véase figura 1), aumenta la tolerancia de la planta a cambios de acidez en el suelo y ofrece protección de enfermedades y algunos parásitos.

Se han hecho pruebas en las cuales se observa el desarrollo de plantas de la misma especie y se ha observado que las plantas con micorriza tienen un mejor desarrollo que las plantas sin micorrizas.

La micorrización es también la responsable del crecimiento de los conocidos hongos de sombrero, hongos de alto valor estético; así como la trufa negra (Tuber melanosporum) , que crece bajo robles y encinos de los países mediterráneos, productos valiosísimos de la gastronomía.

Definitivamente los hongos micorrísticos son los organismos más amigables que he conocido del reino Fungi, y espero que después de leer esta entrada vean con más cariño a los honguitos que encuentren junto a algún árbol. :)

De Bosques y Guerras Mundiales.

En el otoño de 1941, al comienzo de la Gran Guerra Patria que sostuvo el pueblo soviético contra los nazis alemanes, éstos emprendieron la ofensiva contra Moscú, capital de la Unión Soviética. Los habitantes y el ejército de este pais dedicaron todos sus esfuerzos para frenarles el avance: cavaban fosas, hacían volar puentes. Y en lugar del camino que atravesaba el bosque, los soldados, ayudados por los lugareños, derribaban muchos árboles. Con un sordo gemido, enormes abetos caían uno tras otro sobre el camino, haciéndolo intransitable. Los tanques no lograron salvar el obstáculo.

Ya rechazado el enemigo, el resto de ese bosque fue talado para construir viviendas en las aldeas cercanas que quedaron reducidas a cenizas. Así, ese viejo bosque de abetos, donde antes de la guerra la gente recogía setas, dejó de existir.

Sin embargo, transcurridos algunos años, en aquel mismo lugar, empezó a nacer otro bosque. Pero ¿por qué crecían ahora abedules y no abetos? Nadie los había sembrado.

La cosa se explicó de modo muy sencillo: los abedules de un bosque cercano “enviaron” sus semillas a aquel lugar desolado.

Abeto

Los abetos son parte de la familia de las pináceas, son los clásicos “árboles de navidad”. Su altura varía de 10 a 80 m. y tiene hojas en forma de aguja.

¿cómo lograron hacerlo? ¿quién les ayudó?

Les ayudó el viento. Y fue posible gracias a que el fruto del abedul tiene dos diminutas alas, como una pequeña mariposa.

Los abedules son árboles caducifóleos que miden entre 10 y 30 metros. Señalado con el número 7 se observa el fruto “alado” del abedul, las alas son más anchas que la nuez, lo que facilita su transporte por distancias largas.

Los frutos “alados” del abedul realizan vuelos magníficos. El viento los arranca de su planta madre y los lleva muy lejos, a veces, a la distancia de un kilómetro. Allí caen, germinan y se convierten en su debido tiempo en pequeños abedules.

Los frutos del abedul efectúan semejantes vuelos cada primavera. Antes de la guerra, también volaban por millares hacia aquel bosque de abetos. Pero no tenían suerte. Apenas brotaban, perecían a causa de la densa sombra. A los abedules les gusta mucho el sol, la abundante luz, pero en el bosque de abetos siempre reinaba la penumbra. Por eso, todos los brotes de abedul perecían. En cambio al ser talados los abetos, apareció muy pronto el esplendor de los abedules.

OSIPOV, NIKOLAI. Viajes sin pasaje. Moscú; Editorial Raduga. 1985,