Las islas Molucas o islas de las especias (un archipiélago de Indonesia), es un archipiélago cuyos habitantes han sido sometidos por siglos por Holandeses, Portugueses, Ingleses y demás europeos; ésto debido a su gran diversidad de especies muy valiosas como la nuez moscada y el clavo de olor; claro, todo esto después de violentas guerras y enfrentamientos que pueden buscar en wikipedia. Sigue leyendo
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Minería en Wirikuta, un atentado cultural y natural.
Mi nombre es Palmira Cuéllar, estudiante de Geociencias en la UNAM. Mi interés esta enfocado en las relaciones que existen entre los fenómenos meteorológicos y el desarrollo y evolución de nuestro planeta tierra.
Entre mis inquietudes se encuentra una problemática que con los años se ha vuelto cada vez más dañina; quiero hablar específicamente sobre la minería, la minería que hasta ahora ha sido una actividad necesaria para el desarrollo de la humanidad pero una destrucción del sistema e inestabilidad de este.
Sabemos que México ha sido un país minero por la gran cantidad de minerales que posee, pero a lo largo de su historia muchos otros gobiernos han aprovechado este “privilegio” y se han apoderado de nuestra riqueza mineral, gracias a una mala y deficiente política mexicana.
En este pequeño artículo no trato de dar cifras exactas ni datos realmente científicos, solo es para tratar de concientizar de lo que estamos siendo victimas todos los mexicanos. Sigue leyendo
Cuatro Ciénegas, Un valle en medio del desierto con vida prehistórica
Cuatro Ciénegas es un valle perdido en el desierto de Chihuahua que tiene como 300 pozas de agua de colores. Emergió del mar hace muchos millones de años, cuando la corteza terrestre se dividió, el valle quedó aislado por las diversas montañas que lo rodean y en la laguna comenzó una forma de vida muy singular que es un tesoro invaluable para la humanidad.
En Cuatro Ciénegas es posible encontrar especies animales y vegetales endémicas que tuvieron un proceso evolutivo como el que encontró Charles Darwin en las islas Galápagos. Se trata de una zona con alta densidad de especies endémicas, esto es, especies que solo pueden ser encontradas ahí y en ningún otro lugar del planeta. Esto es especialmente notorio en las especies acuáticas que no existen en ninguna otra parte del mundo. Hay algunos peces y animales característicos de lagunas, tortugas que parecen marinas, pero sobre todo hay estromatolitos, que alimentan a estos peces y caracoles como en el principio de la vida. Los estromatolitos, sin alardear, ¡fueron los organismos que inventaron la fotosíntesis! y sí, se encuentran en ese recinto natural.

Estromatolitos vivos en Cuatro Ciénegas, los primeros fotosintetizadores del planeta.
El agua de Cuatro Ciénegas le daba de beber a las criaturas más antiguas que han existido, muchas de las cuales, no conocemos. Ellas transformaron el planeta tierra en un planeta habitable. Cuando ellas surgieron en el Arqueano, hace 3 mil 800 millones de años, la atmósfera era irrespirable, era de CO2. El CO2, dióxido de carbono, es con lo que te puedes suicidar, si quieres; y el mar, es ácido sulfúrico. Estas pequeñas criaturitas, que sobrevivieron para contarnos la historia de Cuatro Ciénegas, cambiaron primero la atmósfera a una atmósfera de oxígeno que ahora respiramos, es decir, fotosintetizaron por primera vez en la historia del planeta. Luego precipitaron una gran glaciación, que se le llamó ‘la bola de nieve 2’, que le dio agua fresca con fósforo y oxígeno a las primeras algas, aquellas que descubrió la eminente científica Lynn Margulis y gracias a eso estamos aquí, porque esas pequeñas bacterias que hacen los estromatolitos en Cuatro Ciénegas cambiaron el destino del planeta. A ellas les debemos no sólo la civilización sino el estar vivos. Las formas de vida aquí son tan extremas y tan antiguas, que incluso la NASA ha hecho estudios aquí para estudiar posible vida en Marte.

Valle de Cuatro Ciénegas.
Pero no todo es miel sobre hojuelas. La doctora Valeria Souza Saldivar, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, ha dedicado sus estudios a Cuatro Ciénegas. En un estudio que realizó en Octubre de este año en una de la zona de Churince, la Doctora relata en un escenario donde los peces habían muerto por falta de agua y las tortugas habían rasguñado la tierra antes de morir, “Lo que más me dolió fueron los rasguños de las tortugas marinas buscando el agua que ya no hay. Las patitas de los coyotes y de los mapaches las encontraron agotadas y se las despacharon cuando ya habían muerto de agotamiento buscando el agua. Los estromatolitos estaban totalmente muertos. Es un crimen, un ecocidio. Lo que me tiene más rabiosa es que se pudo haber evitado, dimos la alarma a tiempo y el gobierno que en teoría iba a actuar, no hizo nada porque le dio la tarea a un inepto: José Luis Luege Tamargo, el comisionado del agua” Este hombre ha vendido el agua de esta zona a empresas lecheras, como Nestlé, Lala y Alpura, quienes la usan para regar cultivos de forraje y alimentar vacas en una zona donde el agua no debería usarse para cultivos.
“Solo cinco años nos tomó asesinar Churince y ahora queremos salvar los dos tercios del valle que aún pueden rescatarse si se actúa rápidamente y se para la extracción del acuífero con un decreto presidencial de ‘¡Salven esto!”
“Es inconcebible que se pierda la riqueza de Cuatro Ciénegas por la apatía y la soberbia de individuos como Luege Tamargo instalados en el poder que no tienen la menor idea de la riqueza científica del valle y restan importancia a lo mejor por intereses inconfesables. Si lo que los políticos buscan es popularidad y la simpatía de la gente, que lo consigan a través de un trabajo dirigido al bienestar de la población mexicana y no enfocado a sus intereses personales.
No todo está perdido, se espera crearse un laboratorio en esa zona que ayude a su conservación y protección, en la que los pobladores de la región se beneficiarían de las investigaciones. Como ciudadanos podemos ayudar informándonos, informando y evitar consumir productos que contribuyan a esta devastación. Como estudiantes, considero que debemos informarnos y contribuir al estudio de esta zona. No solo en el ámbito científico, sino como conocedores de los ecosistemas naturales, buscar tener una voz en la toma de decisiones de los recursos naturales del país.
Les dejo un video de la Doctora Souza explicando la importancia de Cuatro Ciénegas
De Bosques y Guerras Mundiales.
En el otoño de 1941, al comienzo de la Gran Guerra Patria que sostuvo el pueblo soviético contra los nazis alemanes, éstos emprendieron la ofensiva contra Moscú, capital de la Unión Soviética. Los habitantes y el ejército de este pais dedicaron todos sus esfuerzos para frenarles el avance: cavaban fosas, hacían volar puentes. Y en lugar del camino que atravesaba el bosque, los soldados, ayudados por los lugareños, derribaban muchos árboles. Con un sordo gemido, enormes abetos caían uno tras otro sobre el camino, haciéndolo intransitable. Los tanques no lograron salvar el obstáculo.
Ya rechazado el enemigo, el resto de ese bosque fue talado para construir viviendas en las aldeas cercanas que quedaron reducidas a cenizas. Así, ese viejo bosque de abetos, donde antes de la guerra la gente recogía setas, dejó de existir.
Sin embargo, transcurridos algunos años, en aquel mismo lugar, empezó a nacer otro bosque. Pero ¿por qué crecían ahora abedules y no abetos? Nadie los había sembrado.
La cosa se explicó de modo muy sencillo: los abedules de un bosque cercano “enviaron” sus semillas a aquel lugar desolado.

Los abetos son parte de la familia de las pináceas, son los clásicos “árboles de navidad”. Su altura varía de 10 a 80 m. y tiene hojas en forma de aguja.
¿cómo lograron hacerlo? ¿quién les ayudó?
Les ayudó el viento. Y fue posible gracias a que el fruto del abedul tiene dos diminutas alas, como una pequeña mariposa.

Los abedules son árboles caducifóleos que miden entre 10 y 30 metros. Señalado con el número 7 se observa el fruto “alado” del abedul, las alas son más anchas que la nuez, lo que facilita su transporte por distancias largas.
Los frutos “alados” del abedul realizan vuelos magníficos. El viento los arranca de su planta madre y los lleva muy lejos, a veces, a la distancia de un kilómetro. Allí caen, germinan y se convierten en su debido tiempo en pequeños abedules.
Los frutos del abedul efectúan semejantes vuelos cada primavera. Antes de la guerra, también volaban por millares hacia aquel bosque de abetos. Pero no tenían suerte. Apenas brotaban, perecían a causa de la densa sombra. A los abedules les gusta mucho el sol, la abundante luz, pero en el bosque de abetos siempre reinaba la penumbra. Por eso, todos los brotes de abedul perecían. En cambio al ser talados los abetos, apareció muy pronto el esplendor de los abedules.
OSIPOV, NIKOLAI. Viajes sin pasaje. Moscú; Editorial Raduga. 1985,