Tiempo de video conmovedor.

Hoy es víspera de puente y decidí quitarle un poco la formalidad a mi publicación de hoy y solo enseñarles un video que me hace sonreír y seguir estudiando para poder conocer al menos de forma teórica nuestro querido planeta :)

las imágenes del video están extraídos de un Documental de la BBC UK llamado “Planet Earth”. Es el documental más bello que he visto en mi vida. Son 11 capítulos que hablan de 11 sistemas naturales, como son las montañas, los volcanes, el océano, entre otros. En estos se resumen las interacciones entre organismos vivos, los fenómenos naturales, y te hace sonreír por horas :)

The Symphony of Science

¿Se imaginan a Carl Sagan cantando sobre el Cosmos, mientras Richard Feynman lo acompaña en los bongos? ¡Pues hoy vamos a ver eso! Cuando lo escuche por primera vez, me gustó tanto que fue lo único que escuche por varias semanas.

¡Súbanle al volumen!

Symphony of Science es un proyecto musical de John D Boswell donde mezcla ciencia con música electrónica, simplemente remasterizando y sintetizando pedazos de documentales y programas de televisión.  Debo admitir que este no es el tipo de música escucho, pero es tan genial escuchar cantando a tus héroes que no te puede no gustar.

Hasta el momento son 12 los videos que ha hecho, cada uno con su propia temática. Por mencionar algunos, hay canciones dedicadas al cerebro, la evolución cultural del ser humano, la razón y escepticismo, la colonización de marte y mecánica cuántica.

Verdaderos himnos de ciencia sin duda.

Aquí les dejo la página oficial del proyecto, donde podrán escuchar todos los 12 temas, ver los videos y ¡descargarlos gratis!


http://symphonyofscience.com/

Los dejo con mi favorito “The Quantum World”

De Bosques y Guerras Mundiales.

En el otoño de 1941, al comienzo de la Gran Guerra Patria que sostuvo el pueblo soviético contra los nazis alemanes, éstos emprendieron la ofensiva contra Moscú, capital de la Unión Soviética. Los habitantes y el ejército de este pais dedicaron todos sus esfuerzos para frenarles el avance: cavaban fosas, hacían volar puentes. Y en lugar del camino que atravesaba el bosque, los soldados, ayudados por los lugareños, derribaban muchos árboles. Con un sordo gemido, enormes abetos caían uno tras otro sobre el camino, haciéndolo intransitable. Los tanques no lograron salvar el obstáculo.

Ya rechazado el enemigo, el resto de ese bosque fue talado para construir viviendas en las aldeas cercanas que quedaron reducidas a cenizas. Así, ese viejo bosque de abetos, donde antes de la guerra la gente recogía setas, dejó de existir.

Sin embargo, transcurridos algunos años, en aquel mismo lugar, empezó a nacer otro bosque. Pero ¿por qué crecían ahora abedules y no abetos? Nadie los había sembrado.

La cosa se explicó de modo muy sencillo: los abedules de un bosque cercano “enviaron” sus semillas a aquel lugar desolado.

Abeto

Los abetos son parte de la familia de las pináceas, son los clásicos “árboles de navidad”. Su altura varía de 10 a 80 m. y tiene hojas en forma de aguja.

¿cómo lograron hacerlo? ¿quién les ayudó?

Les ayudó el viento. Y fue posible gracias a que el fruto del abedul tiene dos diminutas alas, como una pequeña mariposa.

Los abedules son árboles caducifóleos que miden entre 10 y 30 metros. Señalado con el número 7 se observa el fruto “alado” del abedul, las alas son más anchas que la nuez, lo que facilita su transporte por distancias largas.

Los frutos “alados” del abedul realizan vuelos magníficos. El viento los arranca de su planta madre y los lleva muy lejos, a veces, a la distancia de un kilómetro. Allí caen, germinan y se convierten en su debido tiempo en pequeños abedules.

Los frutos del abedul efectúan semejantes vuelos cada primavera. Antes de la guerra, también volaban por millares hacia aquel bosque de abetos. Pero no tenían suerte. Apenas brotaban, perecían a causa de la densa sombra. A los abedules les gusta mucho el sol, la abundante luz, pero en el bosque de abetos siempre reinaba la penumbra. Por eso, todos los brotes de abedul perecían. En cambio al ser talados los abetos, apareció muy pronto el esplendor de los abedules.

OSIPOV, NIKOLAI. Viajes sin pasaje. Moscú; Editorial Raduga. 1985,

Nacemos científicos

Les dejo un pedazo de una entrevista que se le hizo a Michio Kaku, físico y divulgador de la ciencia.

No puedo estar más de acuerdo con Michio. Cuando somos pequeños todas las cosas nos impresionan y nos preguntamos por qué pasan. Nos ponemos a jugar y experimentar con todo lo que vemos. ¿Quién no disfrutó hacer botar una pelota? ¿Quién no disfrutaba ver cómo volaban sus aviones de papel? ¿O quién no se quedó hipnotizado viendo cómo giraba un trompo? ¿Ver cómo se iba el agua al destapar una bañera?

Y es que la ciencia básicamente es eso. Es un juego de descubrimiento.

No son sólo un montón de fórmulas difíciles en un pizarrón. Los científicos tampoco son el típico loco despeinado que vive aislado en su laboratorio. Y los matemáticos no son personas que saben hacer cuentas rápidamente.

Tenemos esa impresión porque así nos lo enseñaron en la escuela. En cambio, nunca nos enseñaron a explotar nuestra curiosidad, nunca nos enseñaron a cuestionar el porqué de las cosas, ni tampoco nos enseñaron como buscar las respuestas. Lo que si nos enseñaron fue aplicar fórmulas y calcular áreas, que probablemente  nunca usaríamos en nuestra vida cotidiana.

Por suerte no todos los profesores son así. Yo tuve la suerte de tener un gran profesor de matemáticas en la secundaria, el profesor Moisés. Recuerdo que fue el primer profesor que nos ponía a resolver problemas matemáticos de verdad, donde para resolverlos necesitabas más ingenio que el conocimiento de muchas fórmulas sin sentido. Recuerdo que había clases que nos ponía juegos para pensar, como los sudokus (en esa época se empezaban a poner de moda). También fue él quien me insistió en participar en concursos de matemáticas, que definitivamente cambiaron mi vida. Probablemente es el profesor al que más le debo. Y probablemente gracias a él me volví a enamorar de la ciencia y hoy estoy estudiando física en la facultad de ciencias. n_n

Y ustedes ¿qué piensan?

¿Todavía conservan esa curiosidad que tenían de niños?

¿Hay algún profesor que les haya impregnado ese amor por las matemáticas o la ciencia?

O al contrario, ¿Tienen algún profesor que les haya aplastado ese amor por el descubrimiento?

¿Cómo creen que se deberían enseñar las matemáticas y la ciencia a los niños?