No, no se trtata de un truco. No es una ilusión óptica. No estamos tratando de jugar con su mente ni de volverlo loco, pero si usted dice que en esta foto solo hay una flor, estaría equivocado.
¿Por qué? Pues verá, la flor que nosotros conocemos como girasol… en realidad no es una flor. Según los botánicos, una flor es un órgano reproductor con funciones y estructuras muy específicas. Todas las flores tienen, además de pétalos y tépalos (las hojas que cubren la base de la flor), ovarios y/o estambres, lugar donde se encuentran los gametos femeninos y masculinos respectivamente. Pero, si observamos detenidamente al girasol, notamos que no presenta ninguno de los 2. En su lugar, en el centro presenta diminutos pétalos enroscados color café. ¿A que se debe esto?
La razón de que el girasol no sea considerado una flor es por que, en realidad, se trata de un conjunto de flores. Lo que nosotros percibimos como pétalos son en realidad flores unisexuales completas llamadas flósculos. Cada flósculo tiene la morfología común de una flor (son flores de un solo pétalo) y se presentan en 2 formas: como flores periféricas liguladas (los ‘pétalos’ amarillos) y las tubulares del disco (que forman en conjunto el centro obscuro). Así, un girasol puede estar compuesto por decenas, cientos o hasta miles de flores diminutas. A este tipo de estructuras se les conoce como ‘inflorecencia en cabezuela’ y se presenta en mayor escala en muchas otras plantas, tales como las campanillas, los panalillos, chivatos, coronitas de novia, etc…
Y esta es mi aportación al mundo: el pretexto perfecto para que todos los novios del mundo que prometen ‘un ramo de flores’ lleguen a sus citas con solo un girasol sin, técnicamente, romper su promesa.

