Los conflictos de identidad de Archaeopteryx y otros dinosaurios emplumados.

Era el año de 1861 cuando en Langenaltheim, Alemania, un grupo de trabajadores encontró lo que en ese entonces era algo inconscebible. Parecían los huesos fosilizados de un reptil, pero… ¿Qué eran esas extrañas marcas sobre la roca a su alrededor? ¿Podrían ser…? ¡Plumas!

Figura 1. Fósil de Archaeopteryx, ejemplar de Berlín.

En los años posteriores, otros ejemplares del mismo extraño animal fueron descubiertos en Alemania (figura 1). Aunque la criatura parecía un pequeño dinosaurio terópodo (del mismo suborden que los Tiranosaurios y el Velociraptor: Therapoda) del tamaño de un cuervo, se le clasificó entre las aves por la singularidad de tener plumas, y se le llamó Archaeopteryx, que significa “ala antigua” o “pluma antigua”. El descubrimiento de Archaeopteryx causó gran revuelo en la comunidad científica de la época. Hacía apenas pocos años había sido publicado “El Origen de las Especies” de Charles Darwin, donde postulaba su teoría de la evolución por selección natural, y los fósiles de Archaeopteryx embonaban perfectamente como el “eslabón perdido” de la evolución entre los reptiles y las aves.

Las plumas notoriamente desarrolladas con forma asimétrica (necesarias en las aves voladoras) de Archaeopteryx, sugieren que quizás era capaz de volar. Esta hipótesis es soportada también por la forma y el considerable tamaño de sus alas, además de que la anatomía craneal sugiere que poseía un cerebro con la capacidad de balance y percepción espacial necesarios para el vuelo. En contraparte, algunos científicos argumentan que la asimetría de las plumas no es suficiente para permitir el vuelo y que éstas eran demasiado frágiles como para soportar el peso del cuerpo, el cual era considerablemente superior al de un ave del mismo tamaño debido a que sus huesos no estaban huecos como en las aves modernas; además, la ausencia de quilla tampoco es favorable para la hipótesis del Archaeopteryx volador. Así pues, no se sabe certeramente si era capaz de volar o no, pero lo que algunos sugieren es que, por lo menos, era capaz de planear por unos segundos para desplazarse de un árbol a otro (figura 2).

Figura 2. Representación común de Archaeopteryx. En la imagen parece estar a punto de emprender vuelo desde un árbol. Sin embargo, si es que podía volar, lo más probable es que emprendiera el vuelo desde el suelo mientras corría. Posiblemente desde un árbol sí podría haber planeado.

Sin embargo, a pesar de las plumas, e inclusive la capacidad de volar (si la tenía), Archaeopteryx cuenta con muchas características que sugieren que era más bien un reptil. La boca dentada, la presencia de una larga cola ósea, la falta de quilla y de huesos huecos, así como otros rasgos generales de anatomía, han hecho que actualmente se consideren dentro del suborden de los terópodos y no entre la clase de las aves.

Así pues, aunque las plumas actualmente se encuentran exclusivamente en las aves, al parecer en el pasado algunos reptiles también las tenían, por lo que no es un caracter suficiente para determinar si un fósil pertenecía a un reptil o una ave. De hecho Archaeopteryx no era el único dinosaurio emplumado. La evidencia reciente indica que muchos de los dinosaurios terópodos lo eran, incluso algunos famosos en la cultura popular que normalmente son representados con escamas. Entre estos sobresale el Velociraptor, que a pesar de su representación desplumada en numerosas películas y caricaturas, se ha encontrado que tenía plumas. (figura 3). Sin embargo, mientras que aún está en debate si Archaeopteryx podía volar o no, lo que sí es seguro es que Velociraptor y otros terópodos no podían, pues sus plumas eran demasiado rudimentarias y sus extremidades superiores era más bien útiles para sostener a sus presas o para mantener el equilibrio al correr, por lo que se especula que las plumas en estos animales habrían servido de ornamentación para atraer pareja o bien para colaborar en la regulación de la temperatura corporal (figura 3). Como dato adicional, cabe señalar que Archaeopteryx ni siquiera era el ancestro de las aves modernas, sino más bien un pariente extinto del Mesozoico.

Figura 3. Es un poco contrastante con la imagen popular del Velociraptor, pero la nueva evidencia fósil indica que éste dinosaurio tenía plumas.

¿Y el Tiranosaurio? Bueno, es cierto que este enorme animal también era un terópodo, pero la evidencia fósil hasta ahora sugiere que no tenía plumas (por lo menos los adultos no, aunque se cree que los juveniles podrían haberlas presentado), sino escamas, por lo que la versión de Jurassic Park al parecer es adecuada para este dinosaurio.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s