La famosa Diabetes Mellitus tipo 2

¡Hola! Soy Abraham, voy en el quinto semestre de Medicina. Estudio en la Facultad de Medicina de la UNAM, y actualmente realizo mis ciclos clínicos en el Hospital General “Dr. Manuel Gea González”. Me gusta la natación, el teatro, el cine y las novelas policiacas. Recibí la invitación de pitheas para escribir esta entrada.

Estoy seguro de que todos conocemos a alguien con Diabetes Mellitus tipo 2 o por lo menos hemos escuchado ese nombre en alguna parte. Desafortunadamente, los primeros lugares en obesidad (que tiene México) no son de a gratis.

Existen distintos tipos de Diabetes; todas se caracterizan por las grandes cantidades de glucosa en el líquido extracelular (hiperglucemia). Es decir, la glucosa, una de las fuentes principales de energía que tiene nuestro organismo, se queda viajando por la sangre en lugar de estar dentro de las células, donde se encuentra la maquinaria necesaria para convertirla en energía. Pero la culpa no es de la glucosa, sino de un defecto en la producción o acción de la insulina ¿Y esta qué? Bueno, la insulina es una hormona producida por las células beta del páncreas endocrino (en el cual no profundizaremos por ahora), actúa como guía de turistas para la glucosa; se encarga de llevarla a los lugares como el músculo y el tejido adiposo, donde va a ser procesada, y de asegurarse que estén las puertas abiertas para ella, porque dirige la inserción de transportadores de glucosa ( llamados GLUT). Además, la insulina se conoce como la hormona de la abundancia, porque cuando abundan (valga la redundancia) los nutrientes en nuestro organismo, esta se encarga de almacenarlos como glucógeno en el hígado, como grasa en el tejido adiposo y como proteína en el músculo, de modo que en situaciones de ayuno, nuestro organismo pueda usar esos depósitos de energía. Es irónico, pero la insulina es la responsable de que nos pongamos obesos o musculosos, aunque eso también depende de nuestra dieta y actividad física.

Ahora ya podemos entrar a la Diabetes Mellitus tipo 2, en la cual ese exceso de glucosa en la sangre, se debe a que los tejidos “ya no pelan” a la insulina. Existe una huelga contra el guía y por ende versus el turista. Esta enfermedad se relaciona con la obesidad. Aunque no se ha descrito el mecanismo exacto, los receptores de insulina van disminuyendo y hay resistencia a la misma. Entonces los niveles que nuestro páncreas produce de insulina, se vuelven insuficientes para generar algún efecto. ¡Necesitamos más!

La obesidad es una acumulación de grasa en el tejido adiposo más allá de los valores normales. Siempre es importante tener un guardadito, porque nunca sabemos si en algún momento de nuestras vidas, estaremos en una emergencia, perdidos en alguna parte del mundo… sin alimento. Sin embargo, cuando diario consumimos más nutrientes de los que vamos a utilizar, estos se siguen almacenando, especialmente las grasas, porque el tejido adiposo “no tiene llenadera” y ya habíamos visto que para esto se necesita la insulina. Por eso, si todos los días, por varios años, están trabajando los receptores de insulina a su máximo nivel, llega el punto en el que se hartan y dejan de trabajar. Es por esto que la obesidad se relaciona estrechamente con la Diabetes Mellitus tipo 2.

Por lo tanto el tratamiento de la Diabetes Mellitus tipo 2 incluye acciones como: restringir la ingesta calórica, reducir el peso del paciente, y fármacos que estimulan la secreción pancreática de insulina (sulfonilureas) o que producen un incremento en los receptores de insulina en los tejidos diana (biguanidas). En casos avanzados, ya se utiliza el tratamiento con insulina.

Para concluir, es importante mencionar que la Diabetes Mellitus tipo 2 es una enfermedad crónico-degenerativa, es decir, no tiene cura, y si el tratamiento no se sigue adecuadamente, cada vez hay más deterioro en las funciones de nuestro cuerpo. Puede dar complicaciones como ceguera, pérdida de la sensibilidad en distintas partes del cuerpo, amputaciones, entre otras. Todo esto porque nuestro cuerpo no está acostumbrado a tener tantas cantidades de glucosa viajando “como perro por su casa” en la sangre.

Espero que este tema haya sido de su agrado.

Recuerden, a comer bien, bajarle a las papitas y refresco. Correr o realizar alguna actividad física por lo menos 30 minutos diarios. Y otra cosa, lo ideal para bajar de peso es acudir con un nutriólogo que realice una dieta que cubra nuestras necesidades y que evite el almacén excesivo de nutrientes, esto acompañado de ejercicio. No es nada sano bajar de peso dejando de comer ¿Por qué? Porque si acostumbramos a nuestro cuerpo a períodos prolongados de ayuno, aunque en un principio bajemos de peso, nuestro cuerpo va a empezar a almacenar lo poco o mucho que comamos, porque no es tonto, y en cuanto se da cuenta que no recibe los nutrientes que necesita, pondrá en marcha la maquinaria para almacenar las grasas (que son la fuente de energía a largo plazo) y destruir el glucógeno del músculo, que es una forma más rápida de obtener energía. Entonces acabaremos obesos y sin músculo.
Ahora sí, me despido. Hasta la próxima.

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1] ‘Resistencia_a_la_insulina’ en ferato. Enciclopedia Médica en Línea. Liberado bajo la licencia GNU Free Documentation License 1.2.

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