¡Arcoíris de Fuego!

¿Alguna vez habían imaginado un arcoíris en llamas? Pues ahí lo tienen, un arcoíris de fuego brillando en todo su esplendor.

Bueno… en realidad no. Lamento tener que destruir la magia pero lo que lo que están viendo no tiene nada que ver ni con los arcoíris, ni con el fuego. De hecho, literalmente se trata de un fenómeno tan frió como el hielo. Coloquialmente se les conoce como “arcoíris de fuego”, pero lo correcto es llamarles “arco circunhorizontal”, en seguida verán por qué.

Como podrán imaginar, estos arcoíris de fuego son fenómenos extremadamente raros. En primer lugar, requerimos nubes cirrus, que son las nubes que se caracterizan por vivir a grandes altitudes y estar formadas por finas capas de hielo. (Les recomiendo leer la entrada ¿Cómo se forman y clasifican las nubes? para ver más sobre esta y otras nubes). La nube cirrus que necesitamos es un poco especial, pues debe estar formada por cristales de hielo con forma de placa.

Quizá alguna vez han escuchado que “no existen dos copos de nieve iguales” y probablemente en efecto no existan. Les sorprenderá saber que los cristales de hielo se pueden formar en una gran variedad de formas y tamaños. Los más conocidos son los cristales con dendritas (que aparecen en cualquier anuncio navideño), pero también hay cristales con forma de columnas, agujas, prismas o placas. De hecho, cada uno de esos cristales se forma bajo condiciones muy especificas de humedad y temperatura, por lo que casi todos los cristales que caen a tierra son una combinación de todas estas familias. (Ahora les recomiendo leer la entrada Cristales de Hielo, donde hablo de esto con más detalle)

Ahora, también requerimos que el Sol se encuentre en la posición adecuada del cielo. Esto es, a 58° sobre el horizonte; no más, no menos. Por si solo, esto hace que sea imposible observar estos arcoíris en latitudes mayores a los 55°, es decir cerca de los círculos polares, debido a que en esas zonas el Sol se observa más cerca del horizonte. Por la misma razón, es más fácil observar estos arcoíris a latitudes bajas cercanas al ecuador, pues hay más horas al año con el Sol en posición correcta.

Ya casi acabamos, solo nos falta un requerimiento más: todos los cristales de hielo se deben encontrar alineados horizontalmente. Solo de esta forma los cristales podrán refractar la luz del Sol de forma correcta. Este es el pequeño detalle crucial que le da a la nube la apariencia de arcoíris en llamas. Por eso el nombre “arco circunhorizontal”.

Tantos pequeños detalles combinados hacen de este fenómeno una verdadera maravilla natural. Eso es lo que me encanta del cielo, las nubes, y en general cualquier fenómeno de la naturaleza. Todas esas pequeñas coincidencias que al ocurrir, dan lugar a fenómenos tan maravillosos como este.

Para terminar, aquí les dejo algunas de las mejores imágenes de este hermoso fenómeno. Si algún día tienen la suerte de observar uno me avisan.

Esta entrada participa en la edición XXXIV del Carnaval de la Fisica, cuyo anfitrión este mes es Hablando de Ciencia

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Fuentes:

National Geographic 

Atmospheric Optics

Imágenes:

[1] Raymond Lam

[2] Marty’s Mesoanalysis

[3] Lisa Goennelli

[4] [5] [6] [7] [8] Wikimedia Commons

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