Taenia solium: El gusanito que siempre nos acompaña

Las Tenias, también llamadas solitarias, son animales endoparásitos del ser humano pertenecientes al Phylum Platyhelminthes y a la clase Cestoda, son organismos que carecen de un aparato digestivo y su forma aplanada les permite alimentarse por medio de la difusión de los nutrientes.

El cuerpo de las Tenias está dividido en 3 secciones:

  • El escólex o cabeza con 4 ventosas con ganchos que le ayudan a fijarse al intestino y que es un carácter taxonómico fundamental del grupo.
  • El cuello (muy reducido, casi imperceptible)
  • El estróbilo, compuesto de un gran número de proglótidos unidos unos con otros formando una gran hilera de ellos. Cada proglótido contiene numerosos testículos y ovarios y es ahí donde los huevecillos de la Tenia serán resguardados, es importante mencionar que cada proglótido es independiente y es el medio de dispersión de sus huevecillos.

Fig. 1. Morfología Taenia solium

Las Tenias tienen fecundación cruzada, lo que significa que necesitan de individuos de diferente sexo para llevar a cabo la fecundación, sin embargo tienen la capacidad de autofecundarse pues regularmente se suele tener sólo una en el intestino (de ahí lo de solitarias). Una característica interesante es que las Tenias ¡pueden alcanzar una longitud de casi 2 m o más!

Fig. 2. Ejemplar de Taenia solium. La punta de la parte más delgada corresponde a la cabeza, el cuello es imperceptible y todo lo demás son proglótidos unidos en cadena (el estróbilo)

¿Pero y a nosotros qué con este gusanito? Pues que es un grave problema de salud pública, ya que causan teniasis y cisticercosis, siendo esta última en algunos casos mortal.

Para comprender mejor cómo se adquieren estas enfermedades, revisemos un poco el ciclo de vida de Taenia solium:

Tenia adulta > proglótidos > huevecillos > oncoesfera > cisticercos > Tenia adulta

Como mencioné, cada proglótido del escólex de la Tenia resguarda sus huevecillos, este proglótido se abre liberándolos al medio; cuando los huevecillos son consumidos por algún animal pasan a su tracto digestivo donde es posible que ocurran dos cosas:

  1. Los jugos gástricos rompen la latencia de los huevecillos liberando unos pequeños cúmulos celulares llamados oncoesferas, los cuales penetrarán en la mucosa intestinal y pasarán al sistema circulatorio desde el cual invadirán los tejidos y órganos donde se desarrollarán; generalmente invaden los músculos formando un pequeño quiste con numerosas larvas llamadas cisticercos, pero al no encontrar condiciones adecuadas para su desarrollo morirán formando una pequeña calcificación que no tendrá graves repercusiones en la salud. Lo mismo ocurriría si llegasen al cerebro, pero a diferencia del caso anterior, la pequeña calcificación podría provocar daños severos pues impide el correcto funcionamiento del cerebro.
  2. Si las oncoesferas permanecen en el intestino formarán larvas que crecerán y se convertirán en una Tenia adulta.

En el caso de los seres humanos, los cisticercos se desarrollan con mayor frecuencia en el sistema nervioso central, aunque también pueden hacerlo en el músculo esquelético, el tejido graso subcutáneo, el corazón y en menor medida los ojos. Cuando el cisticerco se aloja en el sistema nervioso central la enfermedad se llama neurocisticercosis, si el cisticerco de aloja en el cerebro puede provocar dolor de cabeza intenso, convulsiones, mareos e hipertensión intracraneal por la acumulación de fluido en el cráneo o por la interrupción del fluido cerebral e incluso podría conllevar a la muerte.

Es una creencia muy común de que la carne de cerdo es la causante de la cisticercosis, pero en realidad los casos más frecuentes son producto de la contaminación de los alimentos por una persona infectada. El cerdo sólo es un huésped intermediario, también puede ingerir los huevecillos y los cisticercos se desarrollarán en sus músculos y en su sistema nervioso central. Cuando el humano consume carne infectada y mal cocida ingiere los cisticercos que al llegar al intestino se convierten en una Tenia adulta, la cual produce una enfermedad llamada teniasis.

Una persona infectada que defeca al aire libre, libera miles de huevecillos que contaminan el ambiente. Cuando se usa el inodoro, los huevecillos se van a las aguas negras, que se utilizan frecuentemente para el riego de cultivos y entonces es probable que las frutas y verduras los contengan. Si la gente come estos alimentos sin lavarlos está en riesgo de desarrollar cisticercosis. Por ello es importante lavar las frutas y verduras antes de consumirlas, proteger los alimentos que se consumen crudos para que no estén expuestos al polvo ambiental y lavarse las manos después de ir al baño.

Fig. 3. Una muy didáctica imagen del ciclo de vida de una Tenia.

El humano es el único portador de tenia y productor de huevecillos que pueden transformarse en cisticercos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, en México durante en el período que va de 1995 a 2001 se detectaron un total de 386 casos, estimando un promedio de 55 casos por año. Tal vez esto no suene tan grave, pero en países menos desarrollados las medidas higiénicas nos son primordiales lo que conlleva a una incidencia de la enfermedad mayor.

¿Sabías que…? Los desparasitantes en sí no matan a los parásitos, sino que paralizan sus músculos lo que conlleva a una muerte lenta, pues no se pueden alimentar y terminan siendo expulsados de tu organismo.

Debido a la amplia gama de formas en que los huevecillos de las Tenias pueden llegar a nosotros y sumado a esto, nuestros malos hábitos alimenticios, todos estamos expuestos a ser parasitados, incluso (y es lo más seguro) podemos estarlo ahora mismo sin darnos cuenta pues las Tenias en el intestino no producen síntomas hasta que la cantidad de ellas es tan alta que, en algunos casos las personas pueden expulsar proglótidos en sus heces fecales. No creo que sea divertido ver cubitos blancos (a menos que seas biólogo) moviéndose en tu popó por eso es recomendable tener buenos hábitos de alimentación, higiene y limpieza al manipular toda clase de alimentos y por qué no, también los desechos, pero lo más importante: desparasitarse por lo menos una vez al año.

¡Video interesante!

Tenia desplazándose por el intestino delgado, la última parte del video muestra cómo es un proglótido.

¡Que lo disfruten! :D

Referencias

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  1. Pingback: TAENIA | Biología y Geología 3ºESO

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